Leccion de escuela Sabática Adultos
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miércoles, 7 de septiembre de 2016
martes, 6 de septiembre de 2016
viernes, 15 de julio de 2016
Viernes 15 de julio // Lección 3
Viernes 15 de julio // Lección 3
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “La ley dada a Israel” y “Dios cuida de los pobres”, Patriarcas y profetas, pp. 310-324, 570-577.
Los conceptos de justicia y misericordia se ven a través de todo el Antiguo Testamento. Considera, por ejemplo, Deuteronomio 24:10 al 22. Nota las instrucciones específicas dadas en esos casos. Podemos ver, claramente, la preocupación divina por los pobres, los trabajadores, los que tienen deudas. Esta preocupación no está expresada meramente en lenguaje abstracto y elevado acerca del cuidado de los menos afortunados; en cambio, por lo menos aquí, también se expresa en instrucciones prácticas y concretas acerca de qué hacer y qué no hacer en circunstancias específicas, como el caso de un deudor o de un obrero pobre. Estos conceptos son demasiado importantes para dejarlos librados a la interpretación personal según la idea que cada uno tiene sobre la justicia y la benevolencia. Nota, además, la forma en que el Señor les recuerda el lugar en el que estuvieron una vez, cuando ciertamente se encontraban entre los menos afortunados. “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto” (Deut. 24:22). Como cristianos, debemos tener siempre presentes la gracia y el favor inmerecidos que Dios nos otorgó, no importa cuál sea nuestra situación financiera. De este modo necesitamos, por las riquezas y la abundancia de lo que tenemos en Cristo (Efe. 3:19; Col. 2:10), estar listos para servir y ayudar a quienes necesitan nuestro servicio y ayuda.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿De qué manera la afirmación del cuarto Mandamiento, de que los siervos deben descansar los sábados, reafirma la idea de la igualdad de toda la humanidad ante Dios? Además, ¿debería esto ayudarnos a comprender, en general, de qué forma debemos tratar con justicia a quienes trabajan para nosotros o a aquellos que, hasta cierto punto, están bajo nuestro control? A su vez, ¿en qué sentido la universalidad de lo que Cristo hizo en la cruz revela aún más fuertemente la igualdad de todos los seres humanos ante Dios? 2. “Cuando la mente de Cristo llega a ser nuestra mente, y sus obras nuestras obras, podremos ayudar como lo describe el profeta Isaías: ‘¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión [...]?’ (Isa. 58:6). Determina qué necesitan los pobres y sufrientes; luego, con amor y ternura, ayúdalos a cobrar ánimo, y a tener esperanza y confianza, compartiendo con ellos las cosas buenas que Dios te ha dado”.−Elena de White, Pacific Union Recorder, 21 de julio de 1904. ¿Cómo hacemos esto? Es decir, ¿de qué manera compartimos lo que se nos ha dado en Cristo en una forma tangible que realmente ayude a los necesitados?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “La ley dada a Israel” y “Dios cuida de los pobres”, Patriarcas y profetas, pp. 310-324, 570-577.
Los conceptos de justicia y misericordia se ven a través de todo el Antiguo Testamento. Considera, por ejemplo, Deuteronomio 24:10 al 22. Nota las instrucciones específicas dadas en esos casos. Podemos ver, claramente, la preocupación divina por los pobres, los trabajadores, los que tienen deudas. Esta preocupación no está expresada meramente en lenguaje abstracto y elevado acerca del cuidado de los menos afortunados; en cambio, por lo menos aquí, también se expresa en instrucciones prácticas y concretas acerca de qué hacer y qué no hacer en circunstancias específicas, como el caso de un deudor o de un obrero pobre. Estos conceptos son demasiado importantes para dejarlos librados a la interpretación personal según la idea que cada uno tiene sobre la justicia y la benevolencia. Nota, además, la forma en que el Señor les recuerda el lugar en el que estuvieron una vez, cuando ciertamente se encontraban entre los menos afortunados. “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto” (Deut. 24:22). Como cristianos, debemos tener siempre presentes la gracia y el favor inmerecidos que Dios nos otorgó, no importa cuál sea nuestra situación financiera. De este modo necesitamos, por las riquezas y la abundancia de lo que tenemos en Cristo (Efe. 3:19; Col. 2:10), estar listos para servir y ayudar a quienes necesitan nuestro servicio y ayuda.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1. ¿De qué manera la afirmación del cuarto Mandamiento, de que los siervos deben descansar los sábados, reafirma la idea de la igualdad de toda la humanidad ante Dios? Además, ¿debería esto ayudarnos a comprender, en general, de qué forma debemos tratar con justicia a quienes trabajan para nosotros o a aquellos que, hasta cierto punto, están bajo nuestro control? A su vez, ¿en qué sentido la universalidad de lo que Cristo hizo en la cruz revela aún más fuertemente la igualdad de todos los seres humanos ante Dios? 2. “Cuando la mente de Cristo llega a ser nuestra mente, y sus obras nuestras obras, podremos ayudar como lo describe el profeta Isaías: ‘¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión [...]?’ (Isa. 58:6). Determina qué necesitan los pobres y sufrientes; luego, con amor y ternura, ayúdalos a cobrar ánimo, y a tener esperanza y confianza, compartiendo con ellos las cosas buenas que Dios te ha dado”.−Elena de White, Pacific Union Recorder, 21 de julio de 1904. ¿Cómo hacemos esto? Es decir, ¿de qué manera compartimos lo que se nos ha dado en Cristo en una forma tangible que realmente ayude a los necesitados?
jueves, 14 de julio de 2016
Lección 3 // Jueves 14 de julio UNA FUERZA PARA EL BIEN
Lección 3 // Jueves 14 de julio
UNA FUERZA PARA EL BIEN
Conocer la verdad, por maravilloso que sea, no es suficiente. En Isaías 58, el pueblo de Dios era apasionado acerca de sus formas y prácticas religiosas, y no obstante era débil en aplicar su fe de una manera práctica. Como un eco del llamado de los profetas del Antiguo Testamento, Dios está llamando hoy a su iglesia a ser una fuerza para el bien, a demostrar la verdad acerca de su carácter.
Lee los siguientes textos. ¿De qué forma podemos, como iglesia local y como iglesia mundial, procurar realizar lo que Dios nos está llamando a hacer en esta área?
Sal. 82:3
Isa. 1:17
En una iglesia urbana de una gran ciudad, ubicada en una comunidad plagada por violencia armada, la clara voz profética de su pastor resonó durante un congreso de ministerio urbano en 2011. He aquí algunos extractos de su discurso: “¡Los cristianos deben detener la marcha de la muerte!” Refiriéndose a la historia bíblica de cuando Jesús detuvo una procesión fúnebre y resucitó al hijo de la viuda de Naín (Luc. 7:11-17), él explicó que la iglesia no podía quedarse tranquila mientras la violencia callejera aumentaba en su comunidad. Les preguntó a sus oyentes: “¿Somos sencillamente una iglesia que se levanta para dar discursos en sepelios? No se trata de preguntarle a Dios: ‘¿Por qué permites el sufrimiento?’ Es Dios quien nos dice: ‘¿Por qué ustedes permiten el sufrimiento?’ ” Esta iglesia también es muy activa en el desarrollo comunitario. Durante siete años, el coro salía a las calles de su comunidad, y cantaba, repartía volantes y ofrecía los servicios de la iglesia a quienes tenían necesidades. A través de este contacto con su comunidad, la iglesia ayudó de muchas maneras y benefició grandemente a los necesitados. Por medio de numerosos y variados programas, la iglesia produjo una gran diferencia en su comunidad. Esto es solo un ejemplo de las muchas formas en que nosotros, como iglesia, podemos ser una fuerza ministradora y sanadora en nuestras comunidades.
¿Qué puede hacer tu iglesia local para ayudar a los necesitados de tu comunidad?
UNA FUERZA PARA EL BIEN
Conocer la verdad, por maravilloso que sea, no es suficiente. En Isaías 58, el pueblo de Dios era apasionado acerca de sus formas y prácticas religiosas, y no obstante era débil en aplicar su fe de una manera práctica. Como un eco del llamado de los profetas del Antiguo Testamento, Dios está llamando hoy a su iglesia a ser una fuerza para el bien, a demostrar la verdad acerca de su carácter.
Lee los siguientes textos. ¿De qué forma podemos, como iglesia local y como iglesia mundial, procurar realizar lo que Dios nos está llamando a hacer en esta área?
Sal. 82:3
Isa. 1:17
En una iglesia urbana de una gran ciudad, ubicada en una comunidad plagada por violencia armada, la clara voz profética de su pastor resonó durante un congreso de ministerio urbano en 2011. He aquí algunos extractos de su discurso: “¡Los cristianos deben detener la marcha de la muerte!” Refiriéndose a la historia bíblica de cuando Jesús detuvo una procesión fúnebre y resucitó al hijo de la viuda de Naín (Luc. 7:11-17), él explicó que la iglesia no podía quedarse tranquila mientras la violencia callejera aumentaba en su comunidad. Les preguntó a sus oyentes: “¿Somos sencillamente una iglesia que se levanta para dar discursos en sepelios? No se trata de preguntarle a Dios: ‘¿Por qué permites el sufrimiento?’ Es Dios quien nos dice: ‘¿Por qué ustedes permiten el sufrimiento?’ ” Esta iglesia también es muy activa en el desarrollo comunitario. Durante siete años, el coro salía a las calles de su comunidad, y cantaba, repartía volantes y ofrecía los servicios de la iglesia a quienes tenían necesidades. A través de este contacto con su comunidad, la iglesia ayudó de muchas maneras y benefició grandemente a los necesitados. Por medio de numerosos y variados programas, la iglesia produjo una gran diferencia en su comunidad. Esto es solo un ejemplo de las muchas formas en que nosotros, como iglesia, podemos ser una fuerza ministradora y sanadora en nuestras comunidades.
¿Qué puede hacer tu iglesia local para ayudar a los necesitados de tu comunidad?
miércoles, 13 de julio de 2016
Miércoles 13 de julio // Lección 3 UNA VOZ PROFÉTICA – II
Miércoles 13 de julio // Lección 3
UNA VOZ PROFÉTICA – II
Isaías 58 proporciona un mensaje profético especial de reprensión y esperanza para el pueblo de Dios del tiempo de Isaías, y también para nosotros hoy.
Después del anuncio de que está molesto con su pueblo (ver Isa. 58:1), ¿cuál es la descripción que hace Dios de aquellos a quienes se dirige? Lee Isa. 58:2.
Aunque no sabemos exactamente el “tono de voz” con el que se expresó Dios aquí, es claro que está condenando la muestra exterior de piedad y fe, porque él sabe cuán falso es todo. En otra versión, el versículo dice: “Porque día tras día me buscan, y desean conocer mis caminos, como si fueran una nación que practicara la justicia, como si no hubieran abandonado mis mandamientos [...]” (Isa. 58:2, NVI).
Lee Isaías 58:3 al 14. ¿Qué otra cosa dice Dios a este pueblo acerca de lo que está mal en sus formas religiosas (en este caso, el ayuno)? ¿Cuál es el mayor problema aquí?
Nota algo crucial: muy a menudo, la adoración puede estar centrada en uno mismo; nuestras oraciones parecen decir: “Señor, haz esto y aquello para mí”. Por supuesto, hay momentos para buscar a Dios por nuestras propias necesidades. No obstante, lo que Dios está diciendo aquí es que la verdadera adoración incluirá llegar a los “hambrientos”, los “afligidos” y los “pobres”. Pero, lo asombroso es que este ministerio a otros bendice no solo a quienes reciben la ayuda, sino también a los que la dan. Lee lo que dicen los textos acerca de lo que sucede a quienes van hacia los necesitados y los ayudan. Al ministrar a otros, al dar a otros, obtenemos nosotros mismos una bendición. ¿Quién no ha experimentado, en algún momento y hasta cierto grado, la realidad de estas promesas de Dios? ¿Quién no ha vivido el gozo, la satisfacción y la esperanza que sienten aquellos que ayudan a los que no pueden ayudarse a sí mismos? Es difícil de imaginar una manera mejor de reflejar el carácter de Cristo al mundo.
Lee Hechos 20:35. ¿De qué manera has experimentado la realidad de estas palabras en tu propio ministerio a otros?
UNA VOZ PROFÉTICA – II
Isaías 58 proporciona un mensaje profético especial de reprensión y esperanza para el pueblo de Dios del tiempo de Isaías, y también para nosotros hoy.
Después del anuncio de que está molesto con su pueblo (ver Isa. 58:1), ¿cuál es la descripción que hace Dios de aquellos a quienes se dirige? Lee Isa. 58:2.
Aunque no sabemos exactamente el “tono de voz” con el que se expresó Dios aquí, es claro que está condenando la muestra exterior de piedad y fe, porque él sabe cuán falso es todo. En otra versión, el versículo dice: “Porque día tras día me buscan, y desean conocer mis caminos, como si fueran una nación que practicara la justicia, como si no hubieran abandonado mis mandamientos [...]” (Isa. 58:2, NVI).
Lee Isaías 58:3 al 14. ¿Qué otra cosa dice Dios a este pueblo acerca de lo que está mal en sus formas religiosas (en este caso, el ayuno)? ¿Cuál es el mayor problema aquí?
Nota algo crucial: muy a menudo, la adoración puede estar centrada en uno mismo; nuestras oraciones parecen decir: “Señor, haz esto y aquello para mí”. Por supuesto, hay momentos para buscar a Dios por nuestras propias necesidades. No obstante, lo que Dios está diciendo aquí es que la verdadera adoración incluirá llegar a los “hambrientos”, los “afligidos” y los “pobres”. Pero, lo asombroso es que este ministerio a otros bendice no solo a quienes reciben la ayuda, sino también a los que la dan. Lee lo que dicen los textos acerca de lo que sucede a quienes van hacia los necesitados y los ayudan. Al ministrar a otros, al dar a otros, obtenemos nosotros mismos una bendición. ¿Quién no ha experimentado, en algún momento y hasta cierto grado, la realidad de estas promesas de Dios? ¿Quién no ha vivido el gozo, la satisfacción y la esperanza que sienten aquellos que ayudan a los que no pueden ayudarse a sí mismos? Es difícil de imaginar una manera mejor de reflejar el carácter de Cristo al mundo.
Lee Hechos 20:35. ¿De qué manera has experimentado la realidad de estas palabras en tu propio ministerio a otros?
martes, 12 de julio de 2016
Lección 3 // Martes 12 de julio UNA VOZ PROFÉTICA – I
Lección 3 // Martes 12 de julio
UNA VOZ PROFÉTICA – I
“Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso” (Prov. 31:8, 9). ¿De qué forma podemos obtener estos principios y aplicarlos hoy?
Hasta aquí, esta semana hemos notado que Dios quiere que su pueblo exprese sus propias características de misericordia y justicia como parte de su conducta ideal. Los profetas hebreos, a menudo, hablaban en favor de los necesitados, llamando al pueblo de Dios a que se arrepintiera por representar mal la preocupación divina por los marginados y los oprimidos. De hecho, Dios iguala la conducta redentora abnegada con la verdadera adoración.
Lee Isaías 1:13 al 17. ¿Qué enseña esta declaración sobre la definición divina de la adoración verdadera? ¿De qué manera podemos tomar lo que aquí se expresa, en este contexto inmediato, y aplicarlo a nosotros hoy? Es decir, ¿qué deben enseñarnos estos versículos ahora?
Aunque, por supuesto, muchos de los profetas del Antiguo Testamento apuntaban a eventos futuros más allá de su propia vida, también se concentraron fuertemente en reformas espirituales y morales, y en el servicio abnegado en su presente. La voz profética de los siervos de Dios sonó más potente cuando el pueblo hacía esfuerzos extravagantes para adorar pero no reflejaba la compasión de Dios por los sufrientes que los rodeaban. Es imposible imaginarse un peor testigo que aquel que está tan ocupado “adorando” a Dios que no tiene tiempo para ayudar a los necesitados. ¿No será que quienes sirven al Señor ministrando a otros revelan una forma de “adorar”?
UNA VOZ PROFÉTICA – I
“Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso” (Prov. 31:8, 9). ¿De qué forma podemos obtener estos principios y aplicarlos hoy?
Hasta aquí, esta semana hemos notado que Dios quiere que su pueblo exprese sus propias características de misericordia y justicia como parte de su conducta ideal. Los profetas hebreos, a menudo, hablaban en favor de los necesitados, llamando al pueblo de Dios a que se arrepintiera por representar mal la preocupación divina por los marginados y los oprimidos. De hecho, Dios iguala la conducta redentora abnegada con la verdadera adoración.
Lee Isaías 1:13 al 17. ¿Qué enseña esta declaración sobre la definición divina de la adoración verdadera? ¿De qué manera podemos tomar lo que aquí se expresa, en este contexto inmediato, y aplicarlo a nosotros hoy? Es decir, ¿qué deben enseñarnos estos versículos ahora?
Aunque, por supuesto, muchos de los profetas del Antiguo Testamento apuntaban a eventos futuros más allá de su propia vida, también se concentraron fuertemente en reformas espirituales y morales, y en el servicio abnegado en su presente. La voz profética de los siervos de Dios sonó más potente cuando el pueblo hacía esfuerzos extravagantes para adorar pero no reflejaba la compasión de Dios por los sufrientes que los rodeaban. Es imposible imaginarse un peor testigo que aquel que está tan ocupado “adorando” a Dios que no tiene tiempo para ayudar a los necesitados. ¿No será que quienes sirven al Señor ministrando a otros revelan una forma de “adorar”?
lunes, 11 de julio de 2016
Lunes 11 de julio // Lección 3 PREOCUPACIONES UNIVERSALES
Lunes 11 de julio // Lección 3
PREOCUPACIONES UNIVERSALES
Lee Génesis 2:1 al 3. ¿Qué nos indica acerca de la universalidad del sábado?
Si realmente observamos el sábado, no permaneceremos satisfechos solo con nuestro propio descanso (Éxo. 23:12), redención (Deut. 5:12-15) y, en última instancia, la restauración de la Tierra (Isa. 66:22, 23). En realidad, el sá- bado del séptimo día nos dice que Dios es el Creador y el Proveedor de descanso para todos los que viven sobre esta Tierra. La universalidad del reposo del sábado implica algo que es común a todos nosotros, ricos y pobres. La Paternidad universal de Dios significa igualdad y preocupación comunes entre los seres humanos. Además, como vimos ayer, la preocupación por la justicia social se extiende de los sábados semanales a los años sabáticos y al año del jubileo. Los principios que están detrás de los tres sábados descritos en Levítico 23 y 25 se extienden también a todos los cristianos. El sábado semanal siempre señalará hacia atrás, a la Creación, así como también hacia adelante, a la Cruz y la Tierra Nueva. Fortalecerá nuestra relación con nuestro compasivo Creador y Salvador, y nos traerá más cerca de aquellos que amamos profundamente: personas que tienen grandes necesidades, que son pobres o están sufriendo. Sin embargo, noten que, aunque el año sabático y el año del jubileo ilustran principios eternos, esto no significa que hoy hemos de observar literalmente estas fiestas. A diferencia del sábado semanal, que fue instituido durante la Creación en un mundo anterior a la Caída, los otros dos estaban entre los sá- bados ceremoniales que eran una “sombra de lo que” había de venir (Col. 2:16, 17): señalaban hacia adelante, al ministerio y el sacrificio de Jesús, y a la culminación con su muerte en la cruz. En cambio, estos sábados ceremoniales apuntan a un principio con respecto al modo en que debemos tratar a otros, especialmente a los necesitados. Como pueblo redimido, Israel tenía la obligación de ser una luz en el mundo, mostrando la misericordia de Dios hacia los demás sin discriminación. Con gratitud habían de representar el carácter de Dios a quienes no lo conocían.
Lee Amós 8:4 al 7. ¿Qué sucede aquí y cómo podemos asegurarnos de que, al tratar a otros, no seamos culpables de hacer lo mismo? ¿Qué importancia encuentras, además, dado el contexto, en las palabras: “No me olvidaré jamás de todas sus obras”?
PREOCUPACIONES UNIVERSALES
Lee Génesis 2:1 al 3. ¿Qué nos indica acerca de la universalidad del sábado?
Si realmente observamos el sábado, no permaneceremos satisfechos solo con nuestro propio descanso (Éxo. 23:12), redención (Deut. 5:12-15) y, en última instancia, la restauración de la Tierra (Isa. 66:22, 23). En realidad, el sá- bado del séptimo día nos dice que Dios es el Creador y el Proveedor de descanso para todos los que viven sobre esta Tierra. La universalidad del reposo del sábado implica algo que es común a todos nosotros, ricos y pobres. La Paternidad universal de Dios significa igualdad y preocupación comunes entre los seres humanos. Además, como vimos ayer, la preocupación por la justicia social se extiende de los sábados semanales a los años sabáticos y al año del jubileo. Los principios que están detrás de los tres sábados descritos en Levítico 23 y 25 se extienden también a todos los cristianos. El sábado semanal siempre señalará hacia atrás, a la Creación, así como también hacia adelante, a la Cruz y la Tierra Nueva. Fortalecerá nuestra relación con nuestro compasivo Creador y Salvador, y nos traerá más cerca de aquellos que amamos profundamente: personas que tienen grandes necesidades, que son pobres o están sufriendo. Sin embargo, noten que, aunque el año sabático y el año del jubileo ilustran principios eternos, esto no significa que hoy hemos de observar literalmente estas fiestas. A diferencia del sábado semanal, que fue instituido durante la Creación en un mundo anterior a la Caída, los otros dos estaban entre los sá- bados ceremoniales que eran una “sombra de lo que” había de venir (Col. 2:16, 17): señalaban hacia adelante, al ministerio y el sacrificio de Jesús, y a la culminación con su muerte en la cruz. En cambio, estos sábados ceremoniales apuntan a un principio con respecto al modo en que debemos tratar a otros, especialmente a los necesitados. Como pueblo redimido, Israel tenía la obligación de ser una luz en el mundo, mostrando la misericordia de Dios hacia los demás sin discriminación. Con gratitud habían de representar el carácter de Dios a quienes no lo conocían.
Lee Amós 8:4 al 7. ¿Qué sucede aquí y cómo podemos asegurarnos de que, al tratar a otros, no seamos culpables de hacer lo mismo? ¿Qué importancia encuentras, además, dado el contexto, en las palabras: “No me olvidaré jamás de todas sus obras”?
domingo, 10 de julio de 2016
Lección 3 // Domingo 10 de julio MISERICORDIA Y JUSTICIA: ATRIBUTOS DEL PUEBLO DE DIOS
Lección 3 // Domingo 10 de julio
MISERICORDIA Y JUSTICIA: ATRIBUTOS DEL PUEBLO DE DIOS
Desde el principio, la justicia social fue una parte de las leyes de Dios y de su ideal para su pueblo. La justicia social es la intención original de Dios para la sociedad humana: un mundo en el que se atienden las necesidades básicas, las personas prosperan y la paz reina.
Lee los siguientes versículos, y resume lo que dicen acerca de la misericordia y la justicia, o lo que a veces se llama “justicia social”. Éxo. 22:21-23; 23:2-9; Lev. 19:10; Prov. 14:31; 29:7
La misericordia y la justicia también se subrayan en las leyes del sábado dadas al antiguo Israel. Dios bosquejó tres tipos de sábados.
¿De qué modo la idea de la misericordia y la justicia se reflejan en cada uno de estos sábados? Éxo. 20:8-10; 23:10, 11; Lev. 25:8-55.
1. Las instrucciones para observar el sábado del séptimo día incluían suministrar a todos –incluyendo a los esclavos, los animales y los extranjeros– iguales oportunidades para descansar.
2. Cada siete años, el año sabático era el momento de cancelar deudas y mostrar preocupación por los pobres y por los esclavos liberados. Dios instruyó a su pueblo para que incluyera a los animales en los beneficios del año sabá- tico (ver Lev. 25:6, 7).
3. El año del jubileo se celebraba cada cincuenta años, después de que hubiesen pasado siete años sabáticos. Las propiedades que se habían vendido eran devueltas a sus propietarios originales, se perdonaban las deudas, y los prisioneros y los esclavos eran libertados. El jubileo era un igualador de la sociedad, un reinicio para dar a todos la oportunidad de comenzar de nuevo. Era una “salvaguardia contra los extremos tanto de la riqueza como de la pobreza” (MC 139). Aquí, en la misma trama de la sociedad hebrea, podemos ver el modo en que la justicia y la misericordia trabajaban juntas en favor de los menos afortunados de la sociedad.
MISERICORDIA Y JUSTICIA: ATRIBUTOS DEL PUEBLO DE DIOS
Desde el principio, la justicia social fue una parte de las leyes de Dios y de su ideal para su pueblo. La justicia social es la intención original de Dios para la sociedad humana: un mundo en el que se atienden las necesidades básicas, las personas prosperan y la paz reina.
Lee los siguientes versículos, y resume lo que dicen acerca de la misericordia y la justicia, o lo que a veces se llama “justicia social”. Éxo. 22:21-23; 23:2-9; Lev. 19:10; Prov. 14:31; 29:7
La misericordia y la justicia también se subrayan en las leyes del sábado dadas al antiguo Israel. Dios bosquejó tres tipos de sábados.
¿De qué modo la idea de la misericordia y la justicia se reflejan en cada uno de estos sábados? Éxo. 20:8-10; 23:10, 11; Lev. 25:8-55.
1. Las instrucciones para observar el sábado del séptimo día incluían suministrar a todos –incluyendo a los esclavos, los animales y los extranjeros– iguales oportunidades para descansar.
2. Cada siete años, el año sabático era el momento de cancelar deudas y mostrar preocupación por los pobres y por los esclavos liberados. Dios instruyó a su pueblo para que incluyera a los animales en los beneficios del año sabá- tico (ver Lev. 25:6, 7).
3. El año del jubileo se celebraba cada cincuenta años, después de que hubiesen pasado siete años sabáticos. Las propiedades que se habían vendido eran devueltas a sus propietarios originales, se perdonaban las deudas, y los prisioneros y los esclavos eran libertados. El jubileo era un igualador de la sociedad, un reinicio para dar a todos la oportunidad de comenzar de nuevo. Era una “salvaguardia contra los extremos tanto de la riqueza como de la pobreza” (MC 139). Aquí, en la misma trama de la sociedad hebrea, podemos ver el modo en que la justicia y la misericordia trabajaban juntas en favor de los menos afortunados de la sociedad.
sábado, 9 de julio de 2016
Lección 3: Para el 16 de julio de 2016 JUSTICIA Y MISERICORDIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Lección 3: Para el 16 de julio de 2016
JUSTICIA Y MISERICORDIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO – I Sábado 9 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 22:21-23; 23:2-9; Amós 8:4-7; Isa. 1:13-17; 58:1-4; Hechos 20:35.
PARA MEMORIZAR: “Que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos. Jehová liberta a los cautivos; Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna” (Sal. 146:7-9).
HACE UN TIEMPO, DURANTE UN DÍA FRÍO en la ciudad de Nueva York, un muchachito de diez años, descalzo y temblando, observaba el escaparate de una zapatería. Una mujer se acercó al niño y le preguntó por qué estaba mirando tan seriamente la vidriera; él le respondió que le estaba pidiendo a Dios que le diera un par de zapatos. La mujer lo tomó de la mano y entraron en la tienda. Le pidió al empleado que trajera seis pares de medias, y también una palangana con agua y una toalla. Llevó al muchacho a la parte posterior de la tienda, se quitó los guantes, le lavó los pies y los secó con la toalla. El vendedor volvió con las medias. La mujer le puso un par en los pies, y le compró además un par de zapatos. Ella le palmeó la cabeza mientras le preguntaba si sentía más cómodo ahora. Cuando ella se volvió para irse, el niño asombrado la tomó las manos y, con lágrimas en los ojos, le preguntó: “¿Es usted la esposa de Dios?”−www.inspirationalstories.com/1/198.html.
Ese niño dijo una verdad más grande de lo que imaginaba. La iglesia de Dios es la esposa de Dios. Su carácter se expresa en el versículo para memorizar de esta semana. Como miembros transformados de su iglesia, debemos reflejar ese carácter. Si realmente somos suyos, atenderemos apasionadamente a los pobres y a los impotentes, y haremos provisión para ellos.
JUSTICIA Y MISERICORDIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO – I Sábado 9 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 22:21-23; 23:2-9; Amós 8:4-7; Isa. 1:13-17; 58:1-4; Hechos 20:35.
PARA MEMORIZAR: “Que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos. Jehová liberta a los cautivos; Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna” (Sal. 146:7-9).
HACE UN TIEMPO, DURANTE UN DÍA FRÍO en la ciudad de Nueva York, un muchachito de diez años, descalzo y temblando, observaba el escaparate de una zapatería. Una mujer se acercó al niño y le preguntó por qué estaba mirando tan seriamente la vidriera; él le respondió que le estaba pidiendo a Dios que le diera un par de zapatos. La mujer lo tomó de la mano y entraron en la tienda. Le pidió al empleado que trajera seis pares de medias, y también una palangana con agua y una toalla. Llevó al muchacho a la parte posterior de la tienda, se quitó los guantes, le lavó los pies y los secó con la toalla. El vendedor volvió con las medias. La mujer le puso un par en los pies, y le compró además un par de zapatos. Ella le palmeó la cabeza mientras le preguntaba si sentía más cómodo ahora. Cuando ella se volvió para irse, el niño asombrado la tomó las manos y, con lágrimas en los ojos, le preguntó: “¿Es usted la esposa de Dios?”−www.inspirationalstories.com/1/198.html.
Ese niño dijo una verdad más grande de lo que imaginaba. La iglesia de Dios es la esposa de Dios. Su carácter se expresa en el versículo para memorizar de esta semana. Como miembros transformados de su iglesia, debemos reflejar ese carácter. Si realmente somos suyos, atenderemos apasionadamente a los pobres y a los impotentes, y haremos provisión para ellos.
viernes, 8 de julio de 2016
Lección 2 // Viernes 8 de julio
Lección 2 // Viernes 8 de julio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Temperancia y el régimen alimenticio” y “La disciplina”, La educación, pp. 202-206, 287-290; “Necesidad de dominio propio”, Consejos sobre el régimen alimenticio, pp. 86, 87; y “Los principios de la mayordomía” y “Compartiendo los gozos de los redimidos”, Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 117-119, 363-366. Actualmente nos resulta muy difícil, inmersos en un mundo caído, imaginarnos lo que hemos perdido con la Caída. Esta Tierra es todo lo que conocemos, y si no fuera por la Palabra de Dios, que nos revela nuestros orígenes, y el origen del pecado, la muerte y el mal, los daríamos por sentado como parte de la vida. Pero, la historia de la Caída nos muestra que las cosas tenían que ser como son. Génesis dice que Adán y Eva debían tener dominio sobre el mundo pero que, después de haber pecado, cambió su relación con el mundo porque cambiaron tanto ellos como el mundo físico. El dominio del que habían gozado se perdió, y las consecuencias llegaron a ser enormes. “Las espinas y los cardos (Gén. 3:17, 18), la repercusión del Diluvio (7:12), el desierto [...] y el clamor de la Tierra por liberación (Rom. 8:19-22) son algunas de las ilustraciones que la Biblia usa para describir el impacto del pecado en el mundo” (TTA 289). ¡Cuán agradecidos debemos estar por el plan de salvación, que restaurará todo lo que se perdió, y que nos promete un futuro mucho mejor que el pasado o el presente! PREGUNTAS
PARA DIALOGAR: 1. Aunque el contexto inmediato de estos pasajes (Éxo. 23:10-12; Deut. 11:11, 12; 20:19, 20) no tiene que ver con la ecología como se la entiende hoy, ¿qué principios podríamos obtener de ellos que nos ayuden a comprender que deberíamos ser buenos mayordomos del medioambiente? Además, ¿de qué manera podemos darnos cuenta de si cruzamos la línea entre ser mayordomos del ambiente y ser adoradores de él? 2. Piensa en el mundo natural como lo conocemos. ¿Es un amigo o un enemigo? ¿De qué modo puedes justificar tu respuesta? 3. Analiza la pregunta que aparece al final de la sección del domingo, acerca del significado y el propósito de la vida humana. ¿Qué respuesta darías si alguien te hiciera esa pregunta? Nuestras respuestas ¿en qué forma se diferenciarían de las de quienes no creen en Dios ni en la salvación? 4. ¿Cómo podemos recuperar el dominio del mundo de manera que ayude a restaurar su significado original? Es decir, ¿de qué manera era bueno el dominio al principio? ¿Cómo puede ser bueno también hoy?
jueves, 7 de julio de 2016
Jueves 7 de julio // Lección 2 RESTAURACIÓN DEL “DOMINIO”
Jueves 7 de julio // Lección 2
RESTAURACIÓN DEL “DOMINIO”
Como humanos, perdimos mucho con la Caída, incluyendo el dominio que nuestros primeros padres tenían el privilegio de detentar en el Edén. Cristo vino a fin de restaurar lo que nosotros perdimos. Y, por lo que Cristo hizo, nosotros somos llamados a alcanzar a otros y ayudarlos a recuperar en Cristo lo que él nos ha dado. Aunque este proceso no será completado hasta la segunda venida de Jesús, hay mucho que podemos hacer ahora para alcanzar a quienes son necesitados, y están perdidos y abrumados por el mundo. Podemos comenzar esa restauración ahora mismo, al alcanzar y ayudar a los necesitados
¿De qué modo pueden aplicarse los siguientes textos a la misión de ayudar a otros a recuperar el “dominio” perdido por causa del pecado?
Deut. 15:7-12
Luc. 14:12-14 1
Ped. 3:15
Sant. 1:27
Isa. 58:7 2
Tes. 3:10
Como iglesia, podemos hacer mucho para alcanzar a los necesitados. Algunas veces es proveer alimento, ropa o alojamiento a alguien con una necesidad urgente. No obstante, aun cuando aliviar es necesario, es preciso algo más para ayudar a la gente a restaurar el dominio en sus vidas. Si bien debemos dar razón de la esperanza que hay en nosotros, siempre que podamos también deberíamos atender sus necesidades físicas y señalarles un mejor camino para su vida. Aunque cada situación es diferente, y las necesidades son distintas, somos llamados por Dios para ser una luz, y una fuente de sanación y esperanza en nuestras comunidades. Eso es lo que significa ser un testigo del Dios amante y salvador a quien servimos. Debemos hacer todo lo que podamos, con la fortaleza del Señor, para ser un faro de luz y esperanza para los menesterosos. Como cristianos, no podemos hacer menos. Al cumplir este servicio, los ayudamos a aprender cómo es Dios. Y al ministrarlos en sus necesidades físicas, estamos preparándolos para que sus corazones puedan ser alcanzados por el Espíritu Santo. Esto es lo que hizo Jesús, y esto es lo que hemos sido llamados a hacer
RESTAURACIÓN DEL “DOMINIO”
Como humanos, perdimos mucho con la Caída, incluyendo el dominio que nuestros primeros padres tenían el privilegio de detentar en el Edén. Cristo vino a fin de restaurar lo que nosotros perdimos. Y, por lo que Cristo hizo, nosotros somos llamados a alcanzar a otros y ayudarlos a recuperar en Cristo lo que él nos ha dado. Aunque este proceso no será completado hasta la segunda venida de Jesús, hay mucho que podemos hacer ahora para alcanzar a quienes son necesitados, y están perdidos y abrumados por el mundo. Podemos comenzar esa restauración ahora mismo, al alcanzar y ayudar a los necesitados
¿De qué modo pueden aplicarse los siguientes textos a la misión de ayudar a otros a recuperar el “dominio” perdido por causa del pecado?
Deut. 15:7-12
Luc. 14:12-14 1
Ped. 3:15
Sant. 1:27
Isa. 58:7 2
Tes. 3:10
Como iglesia, podemos hacer mucho para alcanzar a los necesitados. Algunas veces es proveer alimento, ropa o alojamiento a alguien con una necesidad urgente. No obstante, aun cuando aliviar es necesario, es preciso algo más para ayudar a la gente a restaurar el dominio en sus vidas. Si bien debemos dar razón de la esperanza que hay en nosotros, siempre que podamos también deberíamos atender sus necesidades físicas y señalarles un mejor camino para su vida. Aunque cada situación es diferente, y las necesidades son distintas, somos llamados por Dios para ser una luz, y una fuente de sanación y esperanza en nuestras comunidades. Eso es lo que significa ser un testigo del Dios amante y salvador a quien servimos. Debemos hacer todo lo que podamos, con la fortaleza del Señor, para ser un faro de luz y esperanza para los menesterosos. Como cristianos, no podemos hacer menos. Al cumplir este servicio, los ayudamos a aprender cómo es Dios. Y al ministrarlos en sus necesidades físicas, estamos preparándolos para que sus corazones puedan ser alcanzados por el Espíritu Santo. Esto es lo que hizo Jesús, y esto es lo que hemos sido llamados a hacer
miércoles, 6 de julio de 2016
Lección 2 // Miércoles 6 de julio EL CUIDADO DE LA TIERRA
Lección 2 // Miércoles 6 de julio
EL CUIDADO DE LA TIERRA
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Gén. 2:15). ¿Qué principios, si los hubiere, podemos obtener de este texto, que deberían influir en el modo en que cuidamos nuestro planeta?
Antes del pecado, Adán y Eva tenían la mayordomía delegada sobre todo lo creado, y gobernaban la vida vegetal y animal. Pero, después del pecado, toda la naturaleza pareció rebelarse contra ellos tal como ellos se habían rebelado contra Dios. Los humanos se vieron impotentes frente a los elementos (clima, agricultura, animales). “Adán había sido rey de los seres inferiores y, mientras permaneció fiel a Dios, toda la naturaleza reconoció su gobierno; pero, cuando pecó, perdió su derecho al dominio. El espíritu de rebelión, al cual él mismo había dado entrada, se extendió a toda la creación animal. De ese modo, no solo la vida del hombre, sino la naturaleza de las bestias, los árboles del bosque, el pasto del campo, hasta el aire que respiraba, hablaban de la triste lección del conocimiento del mal” (Ed 26, 27). Hoy sufrimos los estragos de los desastres naturales de nuestro ecosistema deteriorado, y hacemos grandes esfuerzos para usar la tecnología y la industria con el fin de protegernos. Sin embargo, mucha de esa misma tecnología daña nuestro planeta. La ecología es un tema moral, ético y teológico, ya que la explotación de la Tierra puede conducir a grandes penurias para otros. “Los adventistas abogan por un estilo de vida sencillo y sano, en el que la gente no entra en la rutina del consumo sin límites, la acumulación de bienes y la producción de basura. Se necesita una reforma en el estilo de vida, basada en el respeto por la naturaleza, la restricción del uso de los recursos humanos, la evaluación renovada de las necesidades personales y la reafirmación de la dignidad de la vida creada”.−“Declaración oficial de los adventistas del séptimo día sobre la mayordomía del medioambiente”, 1996.
¿De qué forma llegamos a un equilibrio correcto, siendo buenos mayordomos de la Tierra y, al mismo tiempo, evitando el peligro de convertir la Tierra y el medioambiente en dioses, a quienes muchos casi adoran? ¿Qué advertencia podría tener para nosotros Romanos 1:25?
EL CUIDADO DE LA TIERRA
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Gén. 2:15). ¿Qué principios, si los hubiere, podemos obtener de este texto, que deberían influir en el modo en que cuidamos nuestro planeta?
Antes del pecado, Adán y Eva tenían la mayordomía delegada sobre todo lo creado, y gobernaban la vida vegetal y animal. Pero, después del pecado, toda la naturaleza pareció rebelarse contra ellos tal como ellos se habían rebelado contra Dios. Los humanos se vieron impotentes frente a los elementos (clima, agricultura, animales). “Adán había sido rey de los seres inferiores y, mientras permaneció fiel a Dios, toda la naturaleza reconoció su gobierno; pero, cuando pecó, perdió su derecho al dominio. El espíritu de rebelión, al cual él mismo había dado entrada, se extendió a toda la creación animal. De ese modo, no solo la vida del hombre, sino la naturaleza de las bestias, los árboles del bosque, el pasto del campo, hasta el aire que respiraba, hablaban de la triste lección del conocimiento del mal” (Ed 26, 27). Hoy sufrimos los estragos de los desastres naturales de nuestro ecosistema deteriorado, y hacemos grandes esfuerzos para usar la tecnología y la industria con el fin de protegernos. Sin embargo, mucha de esa misma tecnología daña nuestro planeta. La ecología es un tema moral, ético y teológico, ya que la explotación de la Tierra puede conducir a grandes penurias para otros. “Los adventistas abogan por un estilo de vida sencillo y sano, en el que la gente no entra en la rutina del consumo sin límites, la acumulación de bienes y la producción de basura. Se necesita una reforma en el estilo de vida, basada en el respeto por la naturaleza, la restricción del uso de los recursos humanos, la evaluación renovada de las necesidades personales y la reafirmación de la dignidad de la vida creada”.−“Declaración oficial de los adventistas del séptimo día sobre la mayordomía del medioambiente”, 1996.
¿De qué forma llegamos a un equilibrio correcto, siendo buenos mayordomos de la Tierra y, al mismo tiempo, evitando el peligro de convertir la Tierra y el medioambiente en dioses, a quienes muchos casi adoran? ¿Qué advertencia podría tener para nosotros Romanos 1:25?
martes, 5 de julio de 2016
Martes 5 de julio // Lección 2 El dominio que la humanidad tiene sobre “toda la tierra”
Martes 5 de julio // Lección 2
El dominio que la humanidad tiene sobre “toda la tierra” (Gén. 1:26) ¿indica que nuestro dominio no tiene límites? La historia bíblica indica que el dominio (que también puede entenderse como “mayordomía”) tiene que tener límites. Por ejemplo, Dios le dijo a Adán que el árbol del conocimiento del bien y del mal estaba prohibido (ver Gén. 2:15-17). El primer pecado fue en el contexto de la mayordomía. Adán y Eva traspasaron los límites que Dios le había puesto al dominio de ellos. La creación todavía está sufriendo por ese traspaso de los límites (ver Rom. 8:20-22). Lee Éxodo 20:1 al 17.
¿Qué clase de “límites” se establecen aquí en la Ley de Dios? ¿Qué nos dice la Ley acerca de los límites del dominio humano?
En toda la historia humana (p. ej., Faraón, en Éxo. 1-14; Herodes, en Mat. 2), hasta el fin del tiempo (ver Apoc. 13), personas con actitudes dominantes controladas por Satanás intentan dominar aquellas cosas sobre las que no tienen control legítimo. Imitan a Satanás, que tomó el poder y se hizo a sí mismo “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31). El dominio desvirtuado llega a ser dominación. Hay otros que rehúsan aceptar el control sobre aquello que debería estar bajo su dominio (ver Mat. 25:14-30; Luc. 19:12-27). Aun cuando el pecado hizo que el hombre perdiera el nivel de dominio que le fue dado en la Creación, el dominio original no se perdió totalmente por causa del pecado. Hay muchas cosas que están dentro de nuestros límites actuales de responsabilidad: por ejemplo, el control de nuestras vidas personales (ver 1 Cor. 9:25-27; Gál. 5:22, 23), y el cuidado de la Tierra y de sus criaturas, y de todo lo que Dios nos ha otorgado (ver Sant. 1:17; Mat. 25:14-30). Necesitamos entender cuáles son nuestros límites, y entonces actuar como fieles mayordomos dentro de esos límites.
¿Cuáles son algunos límites específicos que necesitas respetar con respecto a otras personas, como familiares, amigos, colaboradores? ¿Qué principios podemos usar para saber cuáles son esos límites (ver, p. ej., Mat. 7:1, 12)?
El dominio que la humanidad tiene sobre “toda la tierra” (Gén. 1:26) ¿indica que nuestro dominio no tiene límites? La historia bíblica indica que el dominio (que también puede entenderse como “mayordomía”) tiene que tener límites. Por ejemplo, Dios le dijo a Adán que el árbol del conocimiento del bien y del mal estaba prohibido (ver Gén. 2:15-17). El primer pecado fue en el contexto de la mayordomía. Adán y Eva traspasaron los límites que Dios le había puesto al dominio de ellos. La creación todavía está sufriendo por ese traspaso de los límites (ver Rom. 8:20-22). Lee Éxodo 20:1 al 17.
¿Qué clase de “límites” se establecen aquí en la Ley de Dios? ¿Qué nos dice la Ley acerca de los límites del dominio humano?
En toda la historia humana (p. ej., Faraón, en Éxo. 1-14; Herodes, en Mat. 2), hasta el fin del tiempo (ver Apoc. 13), personas con actitudes dominantes controladas por Satanás intentan dominar aquellas cosas sobre las que no tienen control legítimo. Imitan a Satanás, que tomó el poder y se hizo a sí mismo “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31). El dominio desvirtuado llega a ser dominación. Hay otros que rehúsan aceptar el control sobre aquello que debería estar bajo su dominio (ver Mat. 25:14-30; Luc. 19:12-27). Aun cuando el pecado hizo que el hombre perdiera el nivel de dominio que le fue dado en la Creación, el dominio original no se perdió totalmente por causa del pecado. Hay muchas cosas que están dentro de nuestros límites actuales de responsabilidad: por ejemplo, el control de nuestras vidas personales (ver 1 Cor. 9:25-27; Gál. 5:22, 23), y el cuidado de la Tierra y de sus criaturas, y de todo lo que Dios nos ha otorgado (ver Sant. 1:17; Mat. 25:14-30). Necesitamos entender cuáles son nuestros límites, y entonces actuar como fieles mayordomos dentro de esos límites.
¿Cuáles son algunos límites específicos que necesitas respetar con respecto a otras personas, como familiares, amigos, colaboradores? ¿Qué principios podemos usar para saber cuáles son esos límites (ver, p. ej., Mat. 7:1, 12)?
lunes, 4 de julio de 2016
Lección 2 // Lunes 4 de julio EL PRIVILEGIO DEL DOMINIO
Lección 2 // Lunes 4 de julio
EL PRIVILEGIO DEL DOMINIO ¿Cuál era el “dominio” que los humanos debían tener sobre la Tierra, según Génesis 1:26 al 28?
La palabra bíblica “dominio” viene del verbo hebreo radah, que indica un derecho y una responsabilidad de gobernar. Implica que la raza humana fue ubicada, en una jerarquía de poder y autoridad, sobre el resto del mundo natural. El verbo radah en el resto del Antiguo Testamento no define por sí mismo cómo debía ser ejercido este dominio, ya sea con benevolencia o con maldad; el contexto de una creación sin pecado y no caída muestra que la intención debió haber sido de naturaleza benévola. Conclusiones similares pueden obtenerse de “sojuzgar la tierra”, en Génesis 1:28. El verbo “sojuzgar”, del hebreo kavash, también describe una relación jerárquica en la que los humanos están ubicados por sobre la Tierra, y se les otorga poder y control sobre ella. En otras partes del Antiguo Testamento, el verbo kavash es aún más enérgico que radah, cuando indica someter por la fuerza a otro a una posición subordinada (Núm. 32:22, 29; Jer. 34:11, 16; Est. 7:8; Neh. 5:5). En muchos de estos casos, el abuso del poder es obvio y se expresa el desagrado de Dios. Pero, al considerar el contexto de la Creación –una pareja sin pecado creada a la imagen de Dios para administrar la Tierra–, esta subyugación de la Tierra debía ser solo como un servicio benévolo a la creación. No se refería a explotación. Hay otra dimensión de este concepto de dominio en Génesis 2:15, donde Dios puso a Adán en el jardín para que lo labrara (abad: trabajar, cultivar) y lo guardase (shamar: poner un cerco alrededor, protegerlo, cuidarlo, observarlo, preservarlo, considerarlo, reservarlo). Descubrimos así que dominar es realizar una administración, o mayordomía, cuidadosa y amante. Por su relación con Dios, nuestros primeros padres tendrían todos los recursos y la autoridad necesarios para ejercer su dominio, que habría reflejado el amor divino por su creación.
Aunque la palabra dominio hoy puede tener connotaciones negativas, no era así cuando apareció por primera vez en la Biblia. ¿Cuáles son algunos principios que podemos obtener del uso del término antes de la Caída, acerca del modo de relacionarnos con todo lo que está bajo nuestro “dominio”?
EL PRIVILEGIO DEL DOMINIO ¿Cuál era el “dominio” que los humanos debían tener sobre la Tierra, según Génesis 1:26 al 28?
La palabra bíblica “dominio” viene del verbo hebreo radah, que indica un derecho y una responsabilidad de gobernar. Implica que la raza humana fue ubicada, en una jerarquía de poder y autoridad, sobre el resto del mundo natural. El verbo radah en el resto del Antiguo Testamento no define por sí mismo cómo debía ser ejercido este dominio, ya sea con benevolencia o con maldad; el contexto de una creación sin pecado y no caída muestra que la intención debió haber sido de naturaleza benévola. Conclusiones similares pueden obtenerse de “sojuzgar la tierra”, en Génesis 1:28. El verbo “sojuzgar”, del hebreo kavash, también describe una relación jerárquica en la que los humanos están ubicados por sobre la Tierra, y se les otorga poder y control sobre ella. En otras partes del Antiguo Testamento, el verbo kavash es aún más enérgico que radah, cuando indica someter por la fuerza a otro a una posición subordinada (Núm. 32:22, 29; Jer. 34:11, 16; Est. 7:8; Neh. 5:5). En muchos de estos casos, el abuso del poder es obvio y se expresa el desagrado de Dios. Pero, al considerar el contexto de la Creación –una pareja sin pecado creada a la imagen de Dios para administrar la Tierra–, esta subyugación de la Tierra debía ser solo como un servicio benévolo a la creación. No se refería a explotación. Hay otra dimensión de este concepto de dominio en Génesis 2:15, donde Dios puso a Adán en el jardín para que lo labrara (abad: trabajar, cultivar) y lo guardase (shamar: poner un cerco alrededor, protegerlo, cuidarlo, observarlo, preservarlo, considerarlo, reservarlo). Descubrimos así que dominar es realizar una administración, o mayordomía, cuidadosa y amante. Por su relación con Dios, nuestros primeros padres tendrían todos los recursos y la autoridad necesarios para ejercer su dominio, que habría reflejado el amor divino por su creación.
Aunque la palabra dominio hoy puede tener connotaciones negativas, no era así cuando apareció por primera vez en la Biblia. ¿Cuáles son algunos principios que podemos obtener del uso del término antes de la Caída, acerca del modo de relacionarnos con todo lo que está bajo nuestro “dominio”?
domingo, 3 de julio de 2016
Domingo 3 de julio Lección 2 CREADOS PARA DOMINAR
Domingo 3 de julio
Lección 2 CREADOS PARA DOMINAR
Alguien escribió que una amiga, atea confesa, dijo que a veces se despertaba de noche, angustiada por preguntas profundas: “¿Es este mundo el resultado de un accidental big bang cósmico? ¿Cómo puede no haber diseño, ni un propósito grande, para nuestra existencia y el universo como un todo? ¿Puede ser que cada vida –incluyendo la mía, la de mi esposo, la de mis dos hijos– sea totalmente irrelevante y sin sentido? ¿Es posible que mi vida no tenga significado ni propósito?” Después de la Caída, la humanidad perdió mucho. Llegamos a estar alienados no solo de Dios sino también el uno del otro. Aun nuestra relación con la Tierra cambió. Y, como lo muestran las preguntas planteadas por esta mujer mencionada arriba, también luchamos por saber quiénes somos y qué propó- sito tiene nuestra vida; para muchos, esta incertidumbre empeora a causa de la creencia de que existimos solo por azar, sin previsión ni propósito otorgados por un Creador.
¿Qué nos enseñan los siguientes pasajes acerca de los propósitos para la creación de la humanidad? Gén. 1:26-28; Sal. 8:3-8; Isa. 43:6, 7. ¿Qué significa “para gloria mía los he creado” (Isa. 43:7)? ¿De qué modo se relaciona “la gloria mía” con el dominio?
Según el libro de Génesis, además de –tal vez– otras razones, Dios creó a Adán y a Eva para que tuviesen dominio sobre la Tierra (Gén. 1:26, 27). La primera pareja, reflejando la gloria y el carácter de Dios (Apoc. 1:5, 6), debía ser un canal a través del cual él cuidaría y administraría el resto de la creación terrenal. ¿Quién sabe de qué forma, por medio de ellos, se habrían revelado la gloria de Dios y su dominio sobre el mundo si no hubiera surgido el pecado? Sin embargo, ahora, al rendir nuestras vidas a él por fe en obediencia y cooperación, podemos decir con David: “Jehová cumplirá su propósito en mí” (Sal. 138:8). El saber que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros es un fundamento para la confianza y el regocijo, especialmente cuando nos entregamos a él a fin de que su voluntad pueda realizarse en nosotros. Si alguien te preguntara: “¿Cuál dices, como cristiano, que es el propósito de tu vida?”, ¿qué contestarías y por qué?
Lección 2 CREADOS PARA DOMINAR
Alguien escribió que una amiga, atea confesa, dijo que a veces se despertaba de noche, angustiada por preguntas profundas: “¿Es este mundo el resultado de un accidental big bang cósmico? ¿Cómo puede no haber diseño, ni un propósito grande, para nuestra existencia y el universo como un todo? ¿Puede ser que cada vida –incluyendo la mía, la de mi esposo, la de mis dos hijos– sea totalmente irrelevante y sin sentido? ¿Es posible que mi vida no tenga significado ni propósito?” Después de la Caída, la humanidad perdió mucho. Llegamos a estar alienados no solo de Dios sino también el uno del otro. Aun nuestra relación con la Tierra cambió. Y, como lo muestran las preguntas planteadas por esta mujer mencionada arriba, también luchamos por saber quiénes somos y qué propó- sito tiene nuestra vida; para muchos, esta incertidumbre empeora a causa de la creencia de que existimos solo por azar, sin previsión ni propósito otorgados por un Creador.
¿Qué nos enseñan los siguientes pasajes acerca de los propósitos para la creación de la humanidad? Gén. 1:26-28; Sal. 8:3-8; Isa. 43:6, 7. ¿Qué significa “para gloria mía los he creado” (Isa. 43:7)? ¿De qué modo se relaciona “la gloria mía” con el dominio?
Según el libro de Génesis, además de –tal vez– otras razones, Dios creó a Adán y a Eva para que tuviesen dominio sobre la Tierra (Gén. 1:26, 27). La primera pareja, reflejando la gloria y el carácter de Dios (Apoc. 1:5, 6), debía ser un canal a través del cual él cuidaría y administraría el resto de la creación terrenal. ¿Quién sabe de qué forma, por medio de ellos, se habrían revelado la gloria de Dios y su dominio sobre el mundo si no hubiera surgido el pecado? Sin embargo, ahora, al rendir nuestras vidas a él por fe en obediencia y cooperación, podemos decir con David: “Jehová cumplirá su propósito en mí” (Sal. 138:8). El saber que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros es un fundamento para la confianza y el regocijo, especialmente cuando nos entregamos a él a fin de que su voluntad pueda realizarse en nosotros. Si alguien te preguntara: “¿Cuál dices, como cristiano, que es el propósito de tu vida?”, ¿qué contestarías y por qué?
sábado, 2 de julio de 2016
Lección 2: Para el 9 de julio de 2016 RESTAURACIÓN DEL DOMINIO Sábado 2 de julio
Lección 2: Para el 9 de julio de 2016
RESTAURACIÓN DEL DOMINIO Sábado 2 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 1:26-28; Salmo 8:3-8; Génesis 2:15; Romanos 8:20-22; Éxodo 20:1-17; Romanos 1:25; 2 Tesalonicenses 3:10.
PARA MEMORIZAR: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Gén. 1:26).
EN LA CAÍDA, NUESTROS PRIMEROS PADRES perdieron más que solo su imagen original de Dios. “No solo el hombre sino la Tierra también había caído bajo el control del maligno por causa del pecado, y había de ser restaurada por el plan de redención. En su creación, Adán fue puesto para dominar sobre la Tierra. Pero, al ceder a la tentación [...] el dominio que tenía pasó a su conquistador. De este modo, Satanás llegó a ser el ‘dios de este siglo’. Había usurpado ese dominio [...] dado originalmente a Adán. Pero Cristo pagó la penalidad del pecado por su sacrificio, y no solo redimiría al hombre, sino también recuperaría el dominio [...]. Todo lo que perdió el primer Adán será restaurado por el segundo” (ST, 4 de noviembre de 1908). ¿Qué era este dominio perdido? Aunque “dominio” tiene hoy connotaciones negativas, no las tenía en el Edén. ¿Qué significaba que el hombre tuviera dominio sobre la Tierra? Y ¿qué puede hacer la iglesia para recuperar algo de lo que se perdió con la Caída?
RESTAURACIÓN DEL DOMINIO Sábado 2 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 1:26-28; Salmo 8:3-8; Génesis 2:15; Romanos 8:20-22; Éxodo 20:1-17; Romanos 1:25; 2 Tesalonicenses 3:10.
PARA MEMORIZAR: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Gén. 1:26).
EN LA CAÍDA, NUESTROS PRIMEROS PADRES perdieron más que solo su imagen original de Dios. “No solo el hombre sino la Tierra también había caído bajo el control del maligno por causa del pecado, y había de ser restaurada por el plan de redención. En su creación, Adán fue puesto para dominar sobre la Tierra. Pero, al ceder a la tentación [...] el dominio que tenía pasó a su conquistador. De este modo, Satanás llegó a ser el ‘dios de este siglo’. Había usurpado ese dominio [...] dado originalmente a Adán. Pero Cristo pagó la penalidad del pecado por su sacrificio, y no solo redimiría al hombre, sino también recuperaría el dominio [...]. Todo lo que perdió el primer Adán será restaurado por el segundo” (ST, 4 de noviembre de 1908). ¿Qué era este dominio perdido? Aunque “dominio” tiene hoy connotaciones negativas, no las tenía en el Edén. ¿Qué significaba que el hombre tuviera dominio sobre la Tierra? Y ¿qué puede hacer la iglesia para recuperar algo de lo que se perdió con la Caída?
jueves, 30 de junio de 2016
Lección de Adultos, Viernes 1ro de Julio
Viernes 1 de julio
Para Estudiar y Meditar:
Ver otros pasajes acerca de la restauración de la imagen de Dios: Rom. 8:29; Col. 1:15; 3:9-11; 2 Cor. 3:18; 5:17. Lee “La Creación”, “La tentación y la caída” y “El plan de redención”, enPatriarcas y profetas.
Como pueblo, Dios nos ha llamado a trabajar en favor de otros, para señalarles las promesas de esperanza y restauración que se nos han dado en Jesús. Hay diferentes maneras en que el Señor puede trabajar por medio de nosotros para lograr esto. Algunas iglesias proveen restauración física a la gente de su comunidad con programas y servicios de salud. Además, el sistema de hospitales y clínicas de la iglesia está dirigido hacia la misma meta. La restauración y el enriquecimiento mental pueden lograrse mediante clases que equipen a los miembros de la comunidad para afrontar las necesidades de su vida. Las iglesias también pueden establecer o mejorar escuelas locales, enseñar habilidades manuales, proveer alfabetización, ofrecer tutores y mentores escolares, proporcionar ayuda psicológica, etc. Mientras continúan en búsqueda de restauración y de vida abundante, muchas personas en la comunidad se darán cuenta de que también necesitan restauración espiritual y moral, aun cuando originalmente no lo pensaron. De hecho, este es un aspecto clave de la restauración de la imagen de Dios (ver Efe. 4:22-24). La iglesia está en una posición singular y bien equipada para atender estas necesidades espirituales, mejor que cualquier organización secular, ya sea social o de salud.
Preguntas para Dialogar:
¿Qué está haciendo tu iglesia en favor de la restauración física, mental y espiritual de las personas de tu comunidad? Comparte con la clase tus ideas para expandir los ministerios restauradores de tu iglesia en la comunidad.
¿Qué entiendes por restauración física? Después de todo, no importa lo que hagamos para ayudar a otros a recuperar su salud, a menos que el Señor venga mientras estén vivos, la mayoría sucumbirá ante la enfermedad o la edad. ¿Por qué esto muestra que la restauración plena solo ocurrirá después de que Jesús regrese?
Analiza lo que significa comenzar la restauración de la imagen de Dios ahora mismo. ¿De qué modo ocurre esto? ¿Cómo podemos saber si estamos avanzando? ¿Por qué debe haber un cuadro claro de Dios a fin de que la restauración ocurra? ¿De qué forma podemos aprender a no desanimarnos si no vemos progresos inmediatos?
Adultos
Para Estudiar y Meditar:
Ver otros pasajes acerca de la restauración de la imagen de Dios: Rom. 8:29; Col. 1:15; 3:9-11; 2 Cor. 3:18; 5:17. Lee “La Creación”, “La tentación y la caída” y “El plan de redención”, enPatriarcas y profetas.
Como pueblo, Dios nos ha llamado a trabajar en favor de otros, para señalarles las promesas de esperanza y restauración que se nos han dado en Jesús. Hay diferentes maneras en que el Señor puede trabajar por medio de nosotros para lograr esto. Algunas iglesias proveen restauración física a la gente de su comunidad con programas y servicios de salud. Además, el sistema de hospitales y clínicas de la iglesia está dirigido hacia la misma meta. La restauración y el enriquecimiento mental pueden lograrse mediante clases que equipen a los miembros de la comunidad para afrontar las necesidades de su vida. Las iglesias también pueden establecer o mejorar escuelas locales, enseñar habilidades manuales, proveer alfabetización, ofrecer tutores y mentores escolares, proporcionar ayuda psicológica, etc. Mientras continúan en búsqueda de restauración y de vida abundante, muchas personas en la comunidad se darán cuenta de que también necesitan restauración espiritual y moral, aun cuando originalmente no lo pensaron. De hecho, este es un aspecto clave de la restauración de la imagen de Dios (ver Efe. 4:22-24). La iglesia está en una posición singular y bien equipada para atender estas necesidades espirituales, mejor que cualquier organización secular, ya sea social o de salud.
Preguntas para Dialogar:
¿Qué está haciendo tu iglesia en favor de la restauración física, mental y espiritual de las personas de tu comunidad? Comparte con la clase tus ideas para expandir los ministerios restauradores de tu iglesia en la comunidad.
¿Qué entiendes por restauración física? Después de todo, no importa lo que hagamos para ayudar a otros a recuperar su salud, a menos que el Señor venga mientras estén vivos, la mayoría sucumbirá ante la enfermedad o la edad. ¿Por qué esto muestra que la restauración plena solo ocurrirá después de que Jesús regrese?
Analiza lo que significa comenzar la restauración de la imagen de Dios ahora mismo. ¿De qué modo ocurre esto? ¿Cómo podemos saber si estamos avanzando? ¿Por qué debe haber un cuadro claro de Dios a fin de que la restauración ocurra? ¿De qué forma podemos aprender a no desanimarnos si no vemos progresos inmediatos?
Adultos
miércoles, 29 de junio de 2016
Lección de Adultos, Jueves 30 Junio
Jueves 30 de junio:
El papel restaurador de la iglesia
Como hemos visto, aunque fue creado perfecto, nuestro mundo cayó, con resultados devastadores. Pero Dios no nos abandonó a lo que debía ser nuestra suerte, la destrucción eterna (la suerte que la ciencia dice que nos espera). En cambio, aun antes de que el mundo comenzara, se formuló el plan de salvación (ver 1 Ped. 1:2) y, con un enorme costo personal, Jesús vino a este mundo, sufrió la cruz y prometió regresar. Y cuando ese momento llegue, y el pecado sea destruido, el mundo que se había perdido estará plenamente restaurado.
No obstante, lo que es asombroso es que Dios llama a su iglesia, ahora mismo, a desempeñar un rol en la obra de esta restauración.
Lee, en Marcos 2:1 al 12, la historia de cómo algunos amigos llevaron a un paralítico a Jesús. ¿De qué modo esta historia ilustra el papel de la iglesia en sanar y restaurar a las personas?
La casa estaba atestada porque Jesús estaba en ella. Su amor atraía a multitudes. Los cuatro hombres abrieron un gran orificio en el techo para bajar a su amigo –enfermo espiritual, mental y físicamente– y colocarlo frente a Jesús. Este lo restauró perdonándole sus pecados, dándole paz mental, y ordenándole que se levantara y caminara. Jesús demostró que ninguno está realmente sanado a menos que esté integralmente restaurado.
Lee Juan 10:10 y 1 Juan 3:8. ¿De qué manera describe Juan la razón por la que Cristo vino a la tierra? ¿Qué esperanza podemos obtener de estas promesas?
Se ha dicho que Juan 10:10 es el mensaje adventista del séptimo día en una cápsula. Fue la declaración de misión de Cristo. Un rol importante para el cuerpo de Cristo, su iglesia, es seguir en sus pisadas, deshacer las obras del diablo y reemplazar la muerte con vida abundante (ver Hech. 10:38; 1 Juan 2:6). La iglesia es llamada a participar con Cristo en llevar a la gente a una restauración física, mental y espiritual de la imagen de Dios en ellos.
¿Qué personas necesitan ahora mismo tu ayuda, una que estés equipado para dar?
El papel restaurador de la iglesia
Como hemos visto, aunque fue creado perfecto, nuestro mundo cayó, con resultados devastadores. Pero Dios no nos abandonó a lo que debía ser nuestra suerte, la destrucción eterna (la suerte que la ciencia dice que nos espera). En cambio, aun antes de que el mundo comenzara, se formuló el plan de salvación (ver 1 Ped. 1:2) y, con un enorme costo personal, Jesús vino a este mundo, sufrió la cruz y prometió regresar. Y cuando ese momento llegue, y el pecado sea destruido, el mundo que se había perdido estará plenamente restaurado.
No obstante, lo que es asombroso es que Dios llama a su iglesia, ahora mismo, a desempeñar un rol en la obra de esta restauración.
Lee, en Marcos 2:1 al 12, la historia de cómo algunos amigos llevaron a un paralítico a Jesús. ¿De qué modo esta historia ilustra el papel de la iglesia en sanar y restaurar a las personas?
La casa estaba atestada porque Jesús estaba en ella. Su amor atraía a multitudes. Los cuatro hombres abrieron un gran orificio en el techo para bajar a su amigo –enfermo espiritual, mental y físicamente– y colocarlo frente a Jesús. Este lo restauró perdonándole sus pecados, dándole paz mental, y ordenándole que se levantara y caminara. Jesús demostró que ninguno está realmente sanado a menos que esté integralmente restaurado.
Lee Juan 10:10 y 1 Juan 3:8. ¿De qué manera describe Juan la razón por la que Cristo vino a la tierra? ¿Qué esperanza podemos obtener de estas promesas?
Se ha dicho que Juan 10:10 es el mensaje adventista del séptimo día en una cápsula. Fue la declaración de misión de Cristo. Un rol importante para el cuerpo de Cristo, su iglesia, es seguir en sus pisadas, deshacer las obras del diablo y reemplazar la muerte con vida abundante (ver Hech. 10:38; 1 Juan 2:6). La iglesia es llamada a participar con Cristo en llevar a la gente a una restauración física, mental y espiritual de la imagen de Dios en ellos.
¿Qué personas necesitan ahora mismo tu ayuda, una que estés equipado para dar?
martes, 28 de junio de 2016
Lección de Adultos Miércoles 29 Junio
Miércoles 29 de junio:
Restauración en Jesús
“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gál. 4:19).
Originalmente, fuimos creados como seres perfectos en un mundo perfecto y completo. Pero, este paraíso anterior a la Caída se perdió por causa del pecado, y el mundo tal como lo conocemos está lleno de muerte, violencia, sufrimiento, miedo e ignorancia. El plan de salvación fue creado a fin de que este mundo volviera a su perfección original. Cristo vino para recuperar lo que se había perdido con la Caída.
“En el principio, Dios creó al hombre a su propia semejanza. Lo dotó de cualidades nobles. Su mente era equilibrada, y todas las facultades de su ser eran armoniosas. Pero la caída y sus resultados pervirtieron estos dones. El pecado echó a perder, y casi hizo desaparecer, la imagen de Dios en el hombre. Restaurarla es el objeto con que se concibió el plan de la salvación y se le concedió un tiempo de gracia al hombre. Hacerlo volver a la perfección original en la que fue creado es el gran objeto de la vida, el objeto en que estriba todo lo demás” (PP 584). Aunque esta restauración no se completará hasta que haya cielos nuevos y tierra nueva, ¡el proceso ya comenzó en nosotros ahora!
Lee Gálatas 4:19. ¿Qué lección espiritual importante presenta Pablo aquí?
En Hebreos 1:3 se presenta a Cristo como la imagen de Dios: “la imagen misma de su sustancia”. (Compara esto con Juan 14:9; 2 Cor. 4:4; Col. 1:15.) Él desea unirse con nosotros a fin de restaurar la imagen de Dios en nosotros. Si se lo permitimos, la imagen de Dios puede estar en nosotros: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).
La expresión final de la restauración ocurrirá en la segunda venida (ver 1 Cor. 15:49; 1 Juan 3:2). Sin embargo, cuando Cristo está en nosotros y nosotros en Cristo, comienza el proceso de ser restaurados a la imagen de Dios. Cuando eso sucede, anhelaremos traer a otros a Aquel que también puede restaurarlos a ellos.
Aunque la obra de restaurarnos comienza ahora en nosotros, ¿por qué debemos recordar que esa restauración no será completa hasta la segunda venida de Jesús?
Restauración en Jesús
“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gál. 4:19).
Originalmente, fuimos creados como seres perfectos en un mundo perfecto y completo. Pero, este paraíso anterior a la Caída se perdió por causa del pecado, y el mundo tal como lo conocemos está lleno de muerte, violencia, sufrimiento, miedo e ignorancia. El plan de salvación fue creado a fin de que este mundo volviera a su perfección original. Cristo vino para recuperar lo que se había perdido con la Caída.
“En el principio, Dios creó al hombre a su propia semejanza. Lo dotó de cualidades nobles. Su mente era equilibrada, y todas las facultades de su ser eran armoniosas. Pero la caída y sus resultados pervirtieron estos dones. El pecado echó a perder, y casi hizo desaparecer, la imagen de Dios en el hombre. Restaurarla es el objeto con que se concibió el plan de la salvación y se le concedió un tiempo de gracia al hombre. Hacerlo volver a la perfección original en la que fue creado es el gran objeto de la vida, el objeto en que estriba todo lo demás” (PP 584). Aunque esta restauración no se completará hasta que haya cielos nuevos y tierra nueva, ¡el proceso ya comenzó en nosotros ahora!
Lee Gálatas 4:19. ¿Qué lección espiritual importante presenta Pablo aquí?
En Hebreos 1:3 se presenta a Cristo como la imagen de Dios: “la imagen misma de su sustancia”. (Compara esto con Juan 14:9; 2 Cor. 4:4; Col. 1:15.) Él desea unirse con nosotros a fin de restaurar la imagen de Dios en nosotros. Si se lo permitimos, la imagen de Dios puede estar en nosotros: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).
La expresión final de la restauración ocurrirá en la segunda venida (ver 1 Cor. 15:49; 1 Juan 3:2). Sin embargo, cuando Cristo está en nosotros y nosotros en Cristo, comienza el proceso de ser restaurados a la imagen de Dios. Cuando eso sucede, anhelaremos traer a otros a Aquel que también puede restaurarlos a ellos.
Aunque la obra de restaurarnos comienza ahora en nosotros, ¿por qué debemos recordar que esa restauración no será completa hasta la segunda venida de Jesús?
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