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lunes, 30 de mayo de 2016

Jesús en Jerusalén, Lección 10

Segundo trimestre (abril-junio) de 2016

“Jesús en Jerusalén”

Lección 10: Para el 4 de junio de 2016

Sábado 28 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana:Zacarías 9:9; Mateo 21:1-46; Romanos 4:13-16; Apocalipsis 14:7-12; Hechos 6:7; Mateo 22:1-15.
Para Memorizar: “¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?” (Mat. 21:42).

En Mateo 20:27 y 28, Jesús dijo: “El que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Jesús, el Dios eterno, quien creó todas las cosas, vive como siervo sobre la Tierra, ministrando a los perdidos, los enfermos y los necesitados, muchos de los cuales todavía se burlaron de él. No alcanzamos a captar tal abnegación.
Por más incomprensible que sea su condición de servidor, hay algo aún más maravilloso: ahora él, el Dios eterno, está afrontando el propósito de su venida: “para dar su vida en rescate por muchos”. Esta negación propia pronto culminará en un misterio que aun “anhelan mirar los ángeles” (1 Ped. 1:12), y eso es la Cruz.

Consideraremos algunos de los principales eventos y enseñanzas de Jesús cuando fue a Jerusalén, no para ser coronado como rey terrenal, como muchos esperaban, sino para hacerse por nosotros “pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21).

Domingo 29 de mayo:

Una venida profetizada

Después de su cautividad de setenta años en Babilonia, los judíos comenzaron a regresar a Jerusalén. Estaban entusiasmados por reedificar su templo; pero, al echar sus cimientos, los que recordaban el magnífico Templo de Salomón se dieron cuenta de que este segundo templo no sería ni por lejos tan hermoso. Por eso, “lloraban en alta voz” (Esd. 3:12).

La gente recibió estímulo de dos hombres: un anciano profeta llamado Hageo y un joven profeta llamado Zacarías. Hageo le recordó al pueblo que la verdadera gloria del Templo de Salomón no se debía a nada que Salomón o cualquier otro hubiese aportado. Es más, no era el Templo de Salomón: era el templo de Dios. Hageo dijo: “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa […]. Mía es la plata, y mío es el oro […]. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera […]” (Hag. 2:6-9).

Hubo más esperanzas cuando el profeta Zacarías habló: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zac. 9:9).
¿De qué manera estas profecías se cumplen en la entrada de Jesús en Jerusalén, en Mateo 21:1 al 11?
“Cristo seguía la costumbre de los judíos en cuanto a una entrada real. El animal en el cual cabalgaba era el que montaban los reyes de Israel, y la profecía había predicho que así vendría el Mesías a su reino. No bien se hubo sentado sobre el pollino cuando una algazara de triunfo hendió el aire. La multitud lo aclamó como Mesías, como su Rey. Jesús aceptaba el homenaje que nunca antes había permitido que se le rindiera, y los discípulos recibieron esto como una prueba de que se realizarían sus gozosas esperanzas y lo verían establecerse en el trono. La multitud […] en su imaginación, veía los ejércitos romanos expulsados de Jerusalén, y a Israel convertido una vez más en nación independiente” (DTG524).

Aquí vemos cómo se cumplieron las Escrituras, aunque la gente no lo haya entendido. ¿Qué lección podemos obtener sobre el modo en que las ideas preconcebidas pueden distorsionar la verdad?

Lunes 30 de mayo:

Jesús en el templo

Desde el principio de la humanidad caída, Dios eligió sacrificios de animales como medio para enseñar al mundo la salvación por gracia por medio de la fe en el Mesías venidero (ver Rom. 4:13-16). Un buen ejemplo de esta verdad se encuentra en Génesis 4, la historia de Caín y Abel, y la tragedia que ocurrió en relación con el tema de la adoración, entre otras cosas (ver también Apoc. 14:7-12). Así, cuando Dios llamó a Israel como su pueblo escogido, “un reino de sacerdotes, y una nación santa” (Éxo. 19:6, NVI), también estableció el servicio del Santuario como una explicación más completa de la salvación. En el Tabernáculo del desierto, el Templo de Salomón y el Templo construido después del retorno de Babilonia, el evangelio se revelaba en los símbolos y los tipos del servicio del Santuario.

Sin embargo, los rituales del Templo eran realizados por seres humanos caídos, y la corrupción se hizo presente aun en el servicio sagrado que Dios había instituido para revelar su amor y su gracia a un mundo caído. En los tiempos de Jesús, las cosas se habían pervertido tanto por la codicia y la avaricia de los sacerdotes (a quienes se había confiado la administración de los servicios) que “se había destruido en gran medida a los ojos del pueblo la santidad del ritual de los sacrificios” (DTG 541).
Lee Mateo 21:12 al 17. ¿Qué lecciones hay aquí para nosotros, como adoradores de Dios?
Muchas veces Jesús citó la Escritura para justificar sus acciones, una evidencia más de que, como seguidores del Señor, la Biblia debe ser central en nuestra cosmovisión y nuestro sistema moral. Además de citar la Escritura, hizo curaciones milagrosas de ciegos y cojos, una evidencia más convincente de su naturaleza y vocación divinas. Cuán trágico es que aquellos que deberían haber sido los más sensibles y abiertos a todas estas evidencias fueron los que más lucharon contra él. Temiendo perder su propio tesoro y situación terrenal como “mayordomos” y “guardianes” del Templo, muchos perdieron precisamente lo que el servicio del Templo señalaba: la salvación en Jesús.
¿En qué forma podemos asegurarnos de que no estamos permitiendo que nuestros deseos de ganancias o de mantener cualquier cosa aquí, aun lo bueno, pongan en peligro la vida eterna en Jesús?

Martes 31 de mayo:

Ningún fruto

Jesús purificó el Templo como un acto de compasión. En el atrio de los gentiles se compraba y se vendía, y Jesús quería que su casa fuera un lugar de oración y adoración para todos los pueblos.
A su vez, la purificación era también un acto de juicio. Los sacerdotes que lo administraban habían arruinado su oportunidad de bendecir a todas las naciones; el día de su juicio estaba cercano. Aunque Jesús había hecho mucho para revelar su vocación divina, estos hombres todavía rehusaban aceptarlo.
¿Qué más podría suceder, sino que cosecharan los resultados de sus trágicas elecciones?
Lee Mateo 21:18 al 22. ¿De qué modo la maldición de la higuera se relaciona con la purificación del Templo?
Jesús maldijo la higuera como una parábola actuada acerca de los líderes de la nación judía que al final cosechaban lo que habían sembrado. No obstante, esta parábola no se refería a todos los líderes religiosos, porque más tarde muchos aceptaron a Jesús como el Mesías. “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hech. 6:7). Así como la higuera no llevó fruto, tampoco lo tenía el ministerio del Templo, que pronto quedaría anulado.
Esta acción de Jesús y sus duras palabras debieron de haber asombrado a los discípulos, que todavía estaban aprendiendo las lecciones de compasión que estaba revelando Jesús en su ministerio. Este era el mismo Jesús que declaró que había venido no para condenar al mundo, sino para redimirlo; el que afirmó que “el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Luc. 9:56). En su ministerio, cada palabra y cada acto estuvieron dedicados a restaurar a la humanidad caída, a señalarles la promesa y la esperanza de una vida nueva con él. Entonces, que hablara y actuara tan severamente los sorprendió, y Mateo escribió que ellos quedaron “maravillados” por lo que había hecho.
No hay dudas de que hay gente que, tarde o temprano, rechaza la misericordia y la gracia de Dios (ver Gén. 6:13; 15:16; 19:24; Apoc. 22:11). No obstante, ¿por qué debemos dejar ese juicio a Dios, y nunca juzgar nosotros?

Miércoles 1 de junio:

La piedra

Si te quedaran solo unos pocos días por vivir, ¿qué harías en ellos? Una de las cosas que hizo Jesús fue contar historias que dejaran un impacto profundo en sus oyentes.
Lee Mateo 21:33 al 46. ¿A quiénes representan los siguientes personajes?
  • Dueño del campo
  • Labradores
  • Siervos
  • Hijo
Nota que Jesús citó Salmo 118:22 y 23. Al citar la profecía de la piedra rechazada, Cristo se refería a un acontecimiento en la historia de Israel. El incidente se relaciona con la construcción del primer Templo. Cuando se erigía el Templo de Salomón, las inmensas piedras para los fundamentos y las paredes se prepararon enteramente en la cantera.
Después las llevaron al sitio de la construcción misma y no se aplicaba ningún instrumento sobre ellas; por eso no se oía ruido alguno de martillos y cinceles. Los operarios solo las colocaban en posición. Para usar en el cimiento, habían traído una piedra de tamaño y forma peculiares, pero los obreros no encontraron ningún lugar para ella, y por eso no la aceptaron. Era una molestia para ellos, y la dejaron tirada por allí sin uso. Por mucho tiempo permaneció como una piedra rechazada.
“Pero cuando los edificadores llegaron al fundamento de la esquina, buscaron mucho tiempo una piedra de suficiente tamaño y fortaleza, y de la forma apropiada para ocupar ese lugar y soportar el gran peso que había de descansar sobre ella […] al fin la atención de los edificadores se dirigió a la piedra por tanto tiempo rechazada […]. La piedra fue aceptada, se la llevó a la posición asignada y se encontró que ocupaba exactamente el lugar” (DTG 549).
Lee Mateo 21:44 otra vez. Se representan aquí dos maneras diferentes de relacionarse con la piedra: una es que caigas sobre la roca y seas quebrantado; la otra es que la roca caiga sobre ti y tú seas aplastado por ella. ¿Cuál es la diferencia vital entre las dos? (Ver también Sal. 51:7; Dan. 2:34.)

Jueves 2 de junio:

El costo de la gracia

La gran noticia de la Biblia es que nuestro Dios amante ha provisto una salida del desastre del pecado y la muerte: el sacrificio de Jesús en la cruz. Este tema aparece en toda la Biblia. Podemos verlo en la siguiente parábola que contó Jesús.
Lee Mateo 22:1 al 15. ¿Qué enseña esta parábola acerca de la salvación por fe?
Por dura que parezca esta parábola, recordemos que hay un problema crucial: vida eterna o destrucción eterna para cada ser humano. En contraste, ¿qué otra cosa realmente importa?
Cuando miramos la Cruz, lo que le costó a Dios salvar a la humanidad, debemos poder ver cuán vastos e incomprensibles son los problemas. Estamos hablando de una Persona de la Deidad eterna, que carga sobre sí el peso total de la propia ira de Dios contra el pecado. Esto es muy serio. Si este es un tema que estudiaremos a través de la eternidad, no sorprende que ahora apenas podamos vislumbrarlo con nuestras mentes.
Por ello, tenemos estas palabras poderosas e inflexibles en la parábola. Dios ha hecho provisión completa para que cada uno sea parte de la fiesta de boda (ver Apoc. 19:7); todo lo necesario fue provisto gratuitamente a un costo tan enorme que ninguna parábola puede siquiera revelarla con justicia. Ya era suficientemente malo que quienes habían sido invitados a la fiesta siguieran con sus actividades, “sin hacer caso”, pero algunos hasta atacaron a los que fueron a darles la invitación gratuita.
¿Cuál es el significado del “vestido de boda”? Ver también Apoc. 19:8.
El vestido representa la justicia de Cristo, una justicia que se revela en la vida y los actos de los santos. El hombre sin ese vestido representa al cristiano profeso que pretende obtener los privilegios de la gracia y de la salvación, pero que no permite que el evangelio transforme su vida y su carácter. A un costo elevado, se hizo toda provisión para los que acepten la invitación. Como muestra esta parábola, para entrar en el Reino de Dios, son necesarias otras cosas y no meramente presentarse a la puerta.

Viernes 3 de junio

Para Estudiar y Meditar:

Un titular del diario londinense The Guardiandecía: “Mujer muerta en su departamento durante tres años: el esqueleto de Joyce estaba sobre el sofá con el televisor todavía encendido” (www. theguardian.com/film/2011/Oct/09/joyce-vincent-death-mystery-documentary).
¿Muerta durante tres años en un departamento sin que nadie la extrañara?
¿Nadie la llamó para ver cómo estaba? ¿Cómo pudo haber pasado esto, en una época de comunicaciones casi ilimitadas? Esta historia llegó a ser noticia internacional, aunque la gente de Londres fue la más impactada. ¿Cómo pudo haber estado muerta tanto tiempo sin que nadie lo supiera? No obstante, sin la esperanza y la promesa del evangelio y de la salvación tan costosa provista para nosotros, todos estamos sentenciados al mismo olvido que la pobre mujer de Londres. Pero esta situación es peor, porque ninguno nos encontrará y lamentará nuestra desaparición tres años o tres mil millones de años después del hecho. El consenso científico actual es que más temprano o más tarde el cosmos entero colapsará y morirá en lo que se ha llamado “La muerte cósmica fría”, o algún otro nombre como ese. Sin embargo, lo que nos dice la Cruz es que este concepto es equivocado; en lugar de la desaparición eterna, tenemos la promesa de la vida eterna en una Tierra Nueva con un cielo nuevo. Con esta perspectiva tan maravillosa delante de nosotros, ¿cómo no habremos de evitar que algo nos impida obtener lo que Jesús nos ha ofrecido?

Preguntas para Dialogar:

  1. Piensa en cuán definitiva y poderosa es la muerte, y cuán inútiles han sido todas las actividades para derrotarla a lo largo de milenios. Se pueden conservar los cadáveres, pero eso no derrota la muerte. Es como esperar que un automóvil con el motor destruido volviese a andar luego de aplicarle una nueva capa de pintura. No es extraño, entonces, que se haya necesitado algo tan intenso y dramático como la muerte y la resurrección del Hijo de Dios para conquistar la muerte a nuestro favor. ¿Qué nos debe decir esto acerca de cuán central es la Cruz para todas nuestras esperanzas y para todo lo que creemos?
  2. Medita sobre lo que significa ser cubiertos con la justicia de Jesús. ¿De qué modo una comprensión adecuada y equilibrada de este concepto importante puede impedirnos caer ya sea en la gracia barata o en el legalismo? ¿Por qué es crucial que evitemos ambos extremos?

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martes, 24 de mayo de 2016

Lección 9: Ídolos del alma, Martes 22- Viernes 27

Martes 24 de mayo - Audio - Diálogo Bíblico - Comentario EGW

ÍDOLOS DEL ALMA
Lee Mateo 19:16 al 30 ( CB ) . Como cristianos del Nuevo Testamento, ¿de qué modo debemos relacionarnos hoy con esta historia? ¿Qué lecciones podemos obtener para nosotros mismos?
Aunque no se dice mucho acerca de este hombre, hay algunos puntos sobresalientes. Era un gobernante (ver Luc. 18:18), tenía riquezas y era un seguidor muy escrupuloso de la Ley de Dios. Vemos que él sintió que faltaba algo en su vida. Nos hace recordar un poco la historia de Martín Lutero; aunque era un monje piadoso, en su interior no estaba satisfecho con su vida espiritual y luchaba con la certeza de la salvación. En ambos casos, los hombres sentían, entre ellos y Dios, una gran brecha que no podían llenar con sus obras externas.
“Este príncipe tenía en alta estima su propia justicia. No suponía, en realidad, que fuese deficiente en algo, pero no estaba completamente satisfecho. Sentía la necesidad de algo que no poseía. ¿Podría Jesús bendecirlo como había bendecido a los niñitos y satisfacer la necesidad de su alma?” (DTG 477).
Algunas personas pueden alegar que, en esta historia, Jesús está enseñando que recibimos la vida eterna sobre la base de nuestras buenas obras. ¿No dice en Mateo 19:17: “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”? Si este fuera el único texto sobre el tema, uno podría presentar su argumento aquí.
Pero muchos otros textos, especialmente en los escritos de Pablo, enseñan que la Ley no nos salva sino que, más bien, señala nuestra necesidad de salvación (ver Rom. 3:28; Gál. 3:21, 22; Rom. 7:7). Sin embargo, Jesús quería guiar a este hombre para que viera su propia necesidad de algo más que lo que estaba haciendo.
Después de todo, si el solo guardar la Ley pudiera salvarnos, entonces el joven ya habría sido salvo, puesto que era escrupuloso en guardarla. El evangelio necesita penetrar en el corazón, y los ídolos del alma y cualquier cosa que sea un obstáculo para nuestra relación con Dios deben desaparecer. En este caso, era el dinero. Jesús notó cuán difícil es que un rico pueda salvarse; y no obstante, poco después, Lucas registra una hermosa historia de exactamente ese evento (ver Luc. 19:1-10).

Si estuvieras en la posición del joven rico y le hicieras a Jesús la misma pregunta,¿qué crees que te diría? Medita en las implicaciones de tu respuesta.


Miércoles 25 de mayo - Audio - Diálogo Bíblico - Comentario EGW

¿QUÉ HAY EN ESTO PARA NOSOTROS?
¿Qué sucede inmediatamente después del incidente con el joven rico? “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” (Mat. 19:27).
Nada en el texto dice qué originó esta pregunta, pero fácilmente podría ser una respuesta al alejamiento del joven rico de Jesús. Pedro parece estar implicando que, a diferencia de este hombre y de otros que rechazaron a Jesús o lo dejaron después de un tiempo, él y los otros discípulos habían dejado todo por Jesús. Ellos seguían fieles a Jesús, incluso a un gran costo personal. De ese modo, la pregunta es: ¿Qué ganamos nosotros con esto?
Desde la perspectiva actual, podríamos ver esta pregunta como otra indicación de cuán duros de corazón y espiritualmente torpes eran los discípulos (y hasta cierto punto, eso es cierto). Por otro lado, ¿por qué no hacer una pregunta como la de Pedro? ¿Por qué no podía preguntar qué obtendrían al seguir a Jesús?
Después de todo, la vida es dura, aun para aquellos que tienen lo mejor.
Todos estamos sujetos a traumas, a chascos, al dolor de nuestra existencia caída. En el siglo XIX, un intelectual italiano llamado Giácomo Leopardi escribió acerca de dominar la infelicidad de los seres humanos, diciendo que“mientras el hombre sienta la vida, también sentirá falta de placer y dolor”.
La vida, a menudo, es una lucha, y lo bueno en este mundo no siempre se equilibra con lo malo. Por eso la pregunta de Pedro tiene sentido. Porque la vida es dura, ¿qué ventaja tenemos por seguir a Jesús? ¿Qué debemos esperar por hacer la clase de compromiso que Jesús pide de nosotros?
¿De qué forma respondió Jesús a esta pregunta? (Ver Mat. 19:28 ( CB ) -20:16. (CB ) )

Nota que Jesús no reprendió a Pedro por ser egoísta ni nada parecido. Le dio primero una respuesta muy directa y, después, contó la parábola de los obreros y su salario. Aunque durante siglos se ha discutido el significado de esta parábola, el punto básico es claro: recibirás de Jesús lo que él ha prometido.

Si alguien te preguntara: “¿Qué obtendrás por servir a Jesús?”, ¿qué responderías?



Jueves 26 de mayo - Audio - Diálogo Bíblico- Comentario EGW

“PODEMOS”

Para apreciar realmente la historia de hoy acerca de Santiago y Juan (y la madre de ellos) en Mateo 20:20 al 27, primero lee Lucas 9:51 al 56. Este evento ocurrió cuando Jesús y sus discípulos fueron primero a Jerusalén, pocos días antes de que Santiago y Juan preguntaran si podían sentarse a la derecha y a la izquierda de Jesús en el Reino.
Lee Mateo 20:20 al 27 ( CB ) . ¿Qué nos dice Lucas 9:51 al 56 ( CB ) acerca de cuán listos estaban Santiago y Juan para sentarse a la derecha y a la izquierda de Jesús?
Santiago y Juan, los Hijos del Trueno, todavía estaban más preocupados por su propio futuro que por la salvación de los que los rodeaban, aun después de haber sido enviados a evangelizar a las regiones circundantes. En cierto modo, esta historia es parecida a lo que consideramos ayer, con la pregunta de Pedro acerca de lo que obtendrían por seguir a Jesús.
Considera la respuesta que dio Jesús: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?” (Mat. 20:22). En otras palabras, identificarse con la futura gloria de Jesús significaba, primero, identificarse con sus sufrimientos y su muerte, algo que ellos no habían previsto ni estaban listos para hacer. El hecho de que respondieran inmediatamente: “Podemos” (Mat. 20:22) muestra que no sabían de qué les estaba advirtiendo Jesús. Finalmente aprenderían.
Se presenta aquí un contraste interesante en el que debemos pensar nosotros mismos. Como vimos, se nos prometen cosas maravillosas, incluso la “vida eterna” (Mat. 19:29), si seguimos a Jesús. La Biblia también deja en claro que, en este mundo, seguir a Jesús tiene un costo, a veces muy grande. Jesús más tarde le dijo a Pedro que él moriría como mártir (ver Juan 21:18, 19). Muchos creyentes a lo largo de la historia, y aún hoy, han pagado un precio elevado por seguir a Jesús. De hecho, sería sabio preguntarnos qué anda mal en nuestra vida si no hemos pagado un precio alto por seguir al Señor. No obstante, cualquiera que sea el precio, es realmente bajo.

¿Qué te ha costado seguir a Cristo? Piensa con cuidado en las implicaciones de tu respuesta.



Viernes 27 de mayo - Audio - Diálogo Bíblico - D. Bíblico Resumen

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: A lo largo de los siglos, algunas personas han alegado en favor de lo que a veces se llama la “ley natural”. Aunque viene en muchas formas y maneras, se presenta la idea de que es posible que se desprendan del mundo natural principios morales que pueden ayudarnos a guiar nuestras acciones. En un sentido, como cristianos que creemos que la naturaleza es el “segundo libro” de Dios, podemos aceptar que hay algo de verdad en esto. Por ejemplo, consideremos el discurso de Pablo en Romanos 1:18 al 32 sobre lo que la gente debería haber aprendido del mundo natural acerca de Dios. Tampoco podemos olvidar que este es un mundo caído, y que lo vemos con mentes caídas y corruptas, y podemos obtener de la naturaleza lecciones morales equivocadas. Por ejemplo, una de las más grandes mentes de la antigüedad, el filósofo griego Aristóteles, alegaba en favor de la esclavitud basado en su comprensión de la naturaleza. Para él, la naturaleza revelaba dos grupos de personas, uno de los cuales era “inferior a los otros... como... una bestia a un hombre”. Así, para ellos, “una vida de sometimiento esclavo es ventajosa”. Esto es solo uno de muchos ejemplos que podemos encontrar sobre el modo en que los principios mundanos, y sus valores e ideas, están en conflicto con los principios del Reino de Dios. Por eso mismo, sin importar dónde nacimos y nos criamos, necesitamos estudiar la Palabra de Dios y aprender de ella la moral, los valores y los principios que deben gobernar nuestras vidas. En sí mismo, nada más es confiable.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
  • 1. Jesús nos llama a perdonar a todos los que nos hieren. Esto incluye a nuestras propias familias. Piensa en alguien cercano a ti que te hirió. Aunque las cicatrices siempre estarán allí, ¿cómo llegas a un punto en el que puedes perdonar?
  • 2. En la clase, analicen las respuestas que dieron a las preguntas del domingo acerca del choque entre los valores de nuestra sociedad y los de la Biblia. Como cristianos, ¿de qué forma debemos lidiar con estas diferencias?
  • 3. Medita en la idea de la grandeza como el tener la humildad de un niño. ¿Qué significa eso para nosotros como cristianos?
  • 4. Como adventistas del séptimo día creemos en obedecer la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, y es correcto. No obstante, ¿qué nos dice la historia del joven rico sobre el hecho de que, por importante que sea la obediencia exterior a la Ley de Dios, eso no es suficiente, y que el verdadero cristianismo, aunque incluye la obediencia a la Ley de Dios, abarca más que eso?

domingo, 22 de mayo de 2016

Lección para adultos 9; 21 y 22 de Mayo ÍDOLOS DEL ALMA

Lección 9: Para el 28 de mayo de 2016
ÍDOLOS DEL ALMA (Y OTRAS LECCIONES DE JESÚS)

Sábado 21 de mayo - Audio - Comentario EGW

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Eclesiastés 9:10; Mateo 18:1-4; Mateo 18:21-35; 19:16-30; Gálatas 3:21, 22; Mateo 19:27.
PARA MEMORIZAR: “En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?” (Mat. 18:1 ( CB ) ).
COMO SERES HUMANOS, somos producto del ambiente y la cultura. Ellos dan forma a nuestros valores, creencias y actitudes. No importa si te has criado en un área metropolitana o en una aldea sin agua potable, la cultura y el ambiente en los que creciste han influido grandemente en hacer de ti lo que eres. Y aun si te movieras a un ambiente distinto, aquel en el que te criaste ya ha dejado en ti una marca que te acompañará toda la vida.
Lamentablemente, la mayoría de los ambientes y las culturas actúan en contra de los principios del Reino de Dios. Este es un mundo caído; los valores, la moral y las costumbres reflejan esa situación, y no podría ser de otro modo. Así como tampoco es fácil para nosotros notar esto, justamente, porque estamos inmersos en ese ambiente.
El propósito de la obra de Dios en nuestros corazones es revelar los valores, la moral y las normas del Reino de Dios. Como veremos, estos a menudo difieren grandemente de aquellos en los cuales hemos nacido y fuimos criados. Los discípulos tenían que aprender estas lecciones, y también debemos hacerlo nosotros.





Domingo 22 de mayo - Audio - Dialogo Bíblico - Comentario EGW

LA GRANDEZA DE LA HUMILDAD

¿Quién no aspira a la grandeza? Es decir, ¿quién no quiere ser grande o hacer cosas grandiosas? Este deseo no siempre surge del egoísmo, del ego o de la arrogancia. Podrías estar desempeñándote lo mejor posible en lo que tienes que hacer, esperando que tu labor y tu esfuerzo sean de bendición para otros. (Ver también Ecl. 9:10 ( CB ) .)
Sin embargo, el problema aparece al intentar definir “grandeza”. Es muy fácil para nuestras mentes caídas comprender este concepto de forma muy diferente de la visión de Dios.
Lee Mateo 18:1 al 4 CB ) . De acuerdo con Jesús, ¿qué es la verdadera grandeza? ¿Cómo hemos de entenderla a fin de que podamos aplicarla a nuestra vida?



Para definir la verdadera grandeza, Jesús llamó a un niño a su lado y dijo que “cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (vers. 4). Jesús no habló acerca de ser un gran predicador, o un gran empresario, o siquiera un gran filántropo. La grandeza, a la vista de Dios, es lo que somos por dentro, no lo que hacemos exteriormente (aunque lo que está adentro impactará en lo que hacemos externamente).
Nota, Jesús define la grandeza de una manera que la mayoría de las personas en el mundo no lo hace. Porque ¿quién despierta un día y decide que la grandeza que él quiere en la vida es ser tan humilde como un niño pequeño? Es extraño aspirar a algo como eso, pero esto solamente se debe a que estamos saturados de los principios, las ideas y los conceptos del mundo.
¿Qué significa ser humilde como un niño pequeño? Uno de los indicadores es la obediencia: aceptar la Palabra de Dios antes que tu propia voluntad. Si en tu vida estás en el camino equivocado, es porque estás en tu propio camino. La solución es sencilla: humíllate y vuelve al sendero de Dios, obedeciendo su Palabra. Si Adán y Eva se hubieran mantenido humildes, no habrían pecado. Es interesante notar que el árbol de la vida y el árbol del conocimiento estaban ambos en el medio del huerto. A menudo la vida y la destrucción no están separadas por mucha distancia. La diferencia es la humildad.
¿Cuáles son algunas actitudes e ideas que sostenemos solo por estar en contacto con el mundo, y que están en conflicto con la Palabra de Dios? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.


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