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viernes, 25 de septiembre de 2020

Devocional. ¿Domde vives?

Devocional para Adultos
25 de Septiembre del 2020 

¿Dónde vives?

«Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel» (Isaías 12:6).

Dong vive en el suroeste de China en una humilde casa en la que comparte su habitación con sus padres, hermana y abuelo. Su familia tiene un terreno donde cultiva arroz y caña de azúcar. Alex vive en las calles de Río de Janeiro (Brasil). Pasa el día mendigando y, al llegar la noche, una banca de plaza o el pavimento sirven de lecho para descansar. Irkena vive con su madre en una tribu seminómada, en el desierto Kaisut (Kenia). Un niño anónimo vive en una choza de barro con algunos de sus compañeros de clase, en Costa de Marfil. Kaya vive con sus padres en un pequeño apartamento de Tokio (Japón) y su dormitorio tiene la apariencia de una juguetería. Estas y muchas otras historias más han sido publicadas en el libro de James Mollison Where Children Sleep [Donde duermen los niños].

La vida de los niños es tan diferente según el lugar en el que se vive, que algunos científicos han llegado a pensar que el ambiente determina la conducta y el desarrollo posterior del ser humano. Tal es el caso del famoso psicólogo estadounidense John Watson, de la Universidad de Harvard, quien en su obra Behaviorism [Comportamiento] de 1925, afirmó: «Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger --médico, abogado, artista, hombre de negocios y, sí, incluso mendigo o ladrón— independientemente de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados».

Sin duda alguna, el ambiente influye sobre la vida de las personas. Aun así, la capacidad de elección con que ha sido dotado el ser humano, le permite aprovechar dicha influencia para su propio bien. ¿De qué manera? ¡Eligiendo el lugar donde morar! Es interesante notar que, de acuerdo con el texto bíblico de hoy, Dios mismo considera a sus hijos como moradores de un lugar especial llamado Sión. Curiosamente, es el mismo lugar donde Dios mora (Salmos 9:11; 76:2) y habitualmente se revela (Salmos 84:7).

¿Te encuentras diariamente con el Señor?«Regocíjate y canta, oh moradora de Sión; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel». En este día, déjate influenciar por la atmósfera del cielo.«¡Canta, hija de Sión! [...] ¡Gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! [...] Jehová es Rey en medio de ti; no temerás ya ningún mal» (Sofonías 3:14-15).

domingo, 20 de septiembre de 2020

Leccion 13. Para el sábado 26 de Septiembre

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2020

“Un paso de fe”

Leccion 13 :- Para el 26 de septiembre de 2020

 

Sábado 19 de septiembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Fil. 2:5–11Mat. 4:18–20Hech. 9:3–610–20Juan 21:15–191 Juan 3:16–18.

Para Memorizar: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Fil. 2:5-7).

Dejar las glorias del cielo, la adoración de los ángeles y la comunión del Padre fue un sacrificio inimaginable. Sin embargo, Jesús vino a este mundo de sufrimiento y muerte para revelar el carácter de amor del Padre, recuperar el afecto de la raza humana y redimir a toda la humanidad. “Nunca podrá comprenderse el costo de nuestra redención hasta que los redimidos estén con el Redentor delante del Trono de Dios. Entonces, al percibir de repente nuestros sentidos arrobados las glorias de la patria eterna, recordaremos que Jesús dejó todo eso por nosotros, que no sólo se exilió de las cortes celestiales, sino que por nosotros corrió el riesgo de fracasar y perderse eternamente. Entonces arrojaremos nuestras coronas a sus pies y elevaremos este canto: ‘¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza!’ ” (DTG 105).

El sacrificio que Jesús hizo por nuestra salvación fue incalculable. Cuando respondemos a su dirección, aceptamos su mandato y nos unimos a él para alcanzar a las personas perdidas para su Reino, se requiere sacrificio. Aunque nuestros sacrificios nunca pueden compararse de ninguna manera con los de Jesús, el ministerio ganador de almas también es para nosotros un salto de fe. Nos lleva fuera de nuestras zonas de confort a aguas desconocidas. A veces nuestro Señor nos llama a hacer sacrificios, pero las alegrías que ofrece son mucho mayores.

 

Domingo 20 de septiembre:

El amor altruista de Jesús

El apóstol Pablo nos anima a tener el mismo “sentir”, o la misma “actitud” (NVI), que tenía Cristo. Esto nos lleva a algunas preguntas fascinantes. ¿Cuál era la actitud de Cristo? ¿Qué gobernó sus patrones de pensamiento y conducta? ¿Cuál fue la esencia de su pensamiento?

Lee Filipenses 2:5 al 11. ¿Cómo revelan estos versículos el corazón del pensamiento de Cristo y el modelo que gobernaba toda su vida?

Desde toda la eternidad, Jesús era igual a Dios. Pablo declara esta verdad eterna en estas palabras: “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse” (Fil. 2:6). La palabra traducida “forma” es la palabra griega morphē. Significa la esencia misma de una cosa. Vincula dos cosas que son de igual valor. El Comentario bíblico adventista lo expresa de esta manera: “Esto coloca a Cristo en igualdad con el Padre y muy por encima de todo otro poder. Pablo lo destaca para describir más vívidamente las profundidades de la humillación voluntaria de Cristo” (CBA 7:160). Hablando de su naturaleza eterna, Elena de White agrega: “En Cristo hay vida original, no prestada ni derivada de otra” (DTG 489).


Jesús, quien era igual a Dios desde toda la eternidad, “se despojó a sí mismo”. Esta también es una expresión griega fascinante. Literalmente se puede traducir como “vaciarse”. Jesús voluntariamente “se vació” de sus privilegios y prerrogativas como el igual de Dios para asumir la forma de un hombre y convertirse en un humilde servidor de la humanidad. Como siervo, reveló la ley del amor del cielo al universo entero y, finalmente, realizó el acto de amor supremo en la Cruz. Él dio su vida para salvar la nuestra, eternamente.

La esencia del pensamiento de Jesús era el amor abnegado. Seguir a Jesús significa que amamos como él amó, servimos como él sirvió y ministramos como él ministró. Permitir que Jesús, a través de su Espíritu Santo, nos vacíe de una ambición egoísta nos costará. Le costó todo a Jesús. Pero las Escrituras dicen de Jesús: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Fil. 2:9).

El cielo valdrá cualquier sacrificio que hagamos en la Tierra. Habrá sacrificios en el camino, pero las alegrías del servicio los superarán hoy, y la alegría eterna de vivir con Cristo por toda la eternidad hará que cualquier sacrificio que hagamos aquí parezca insignificante.

¿Cuándo fue la última vez que realmente tuviste que morir al yo por causa de Cristo? ¿Qué te dice tu respuesta sobre tu caminar cristiano?

 

Lunes 21 de septiembre:

Llamados a comprometerse

Imagina que eres Pedro y Juan. El sol acaba de salir en una hermosa mañana en Galilea, ahuyentando el frío del aire nocturno. Tus pensamientos están en una cosa: pescar peces; muchos de ellos. La pesca ha sido buena recientemente, y estás esperando otro día de buena pesca. Luego, a la luz de la madrugada, lo ves acercarse, Jesús de Nazaret. Poco imaginas que en unos momentos toda tu vida cambiará. Nunca volverás a ser el mismo.

Lee Mateo 4:18 al 20. ¿Por qué crees que Pedro y Juan estaban dispuestos a hacer un compromiso tan radical para seguir a Cristo? ¿Qué indicadores hay en el texto de que Jesús los estaba llamando a un propósito más elevado que pescar?


Del Evangelio de Juan aprendemos que estos hombres ya sabían algo acerca de Jesús hacía más de un año, pero no se habían comprometido completamente con él. Aun así, debió haber habido un porte divino en Cristo, algo en su apariencia, palabras y acciones que indicaron a estos pescadores galileos que los estaba invitando a un llamado divino. La razón por la cual dejaron sus barcas, su profesión y sus entornos familiares para seguirlo fue porque sintieron el llamado a un propósito superior. Estos pescadores comunes reconocieron que fueron llamados para un propósito extraordinario. Puede que Dios no te esté llamando a dejar tu profesión hoy, pero te está llamando a un propósito extraordinario, y es compartir su amor y ser testigo de su verdad para la gloria de su nombre.

Considera el llamado de Mateo, el recaudador de impuestos, en Mateo 9:9. ¿Qué ves en este pasaje que es bastante notable?

Los recaudadores de impuestos en el mundo romano a menudo eran extorsionadores que usaban su poder oficial para oprimir a la gente común. Eran algunos de los personajes más odiados y despreciados en todo Israel. La invitación de Cristo, “Sígueme”, presupone que Mateo había oído hablar de Jesús y que en su corazón deseaba seguirlo. Cuando llegó la invitación, estaba listo. Le sorprendió que Cristo lo aceptara y lo invitara a ser uno de sus discípulos.

En lo profundo de todos nuestros corazones hay un anhelo de algo más en la vida. Nosotros también queremos vivir por algo que valga la pena, por un propósito más grandioso y noble. Por lo tanto, Cristo nos llama, como Mateo, a seguirlo.

Piensa en lo que distintas personas han tenido que renunciar para seguir a Jesús. ¿Por qué, al final, siempre valdrá la pena?

 

Martes 22 de septiembre:

Pablo: Instrumento escogido por Dios

Cuando Pablo aceptó a Cristo, su vida entera cambió radicalmente. Cristo le dio un futuro completamente nuevo. Lo condujo fuera de su zona de confort a experiencias que apenas podría haber imaginado. A través de la guía del Espíritu Santo, el apóstol Pablo proclamó la Palabra de Dios a miles de personas en todo el mundo mediterráneo. Su testimonio cambió la historia del cristianismo y del mundo.

Lee Hechos 9:3 al 6 y 10 al 20. ¿Cómo revelan estos versículos que Jesús tenía un propósito divino para la vida de Pablo?


A menudo Jesús elige a los candidatos más improbables para dar testimonio de su nombre. Piensa en los endemoniados, la mujer samaritana, una prostituta, un recaudador de impuestos, pescadores galileos, y ahora un feroz perseguidor del cristianismo. Todos estos fueron transformados por gracia y luego enviados con alegría en sus corazones para contar la historia de lo que Cristo había hecho en sus vidas. Nunca se cansaron de contar la historia. Lo que Cristo había hecho por ellos era tan maravilloso que tenían que compartirlo. No podían permanecer en silencio.

Compara Hechos 28:28 al 31 y 2 Timoteo 4:5 al 8. ¿Qué indicios tenemos en estos versículos de que Pablo nunca flaqueó en su compromiso de entregar toda su vida a Cristo en un ministerio ganador de almas?

Al final de su vida, mientras estaba bajo arresto domiciliario en Roma, Pablo afirmó que “a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán” (Hech. 28:28). El registro bíblico dice que recibía a todos los que lo visitaban y les predicaba la Palabra (28:30, 31). Al final de su vida, instó a Timoteo a hacer trabajo de evangelista, y Pablo pudo decir de sí mismo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Tim. 4:7).

Aunque nuestro llamado puede no ser tan dramático como el de Pablo, Dios nos llama a cada uno de nosotros a participar con él en su obra de cambiar el mundo. Es obvio que a pesar de todas las dificultades que había enfrentado a lo largo de los años (ver 2 Cor. 11:25–30), Pablo se mantuvo fiel a su llamado en el Señor. La historia de cómo este experseguidor de los discípulos de Jesús se convirtió en el defensor más influyente y consecuente de la fe cristiana (con la excepción de Jesús) continúa siendo un poderoso testimonio de lo que el Señor puede hacer a través de alguien que dedica su vida a la obra de Dios.

¿Qué te ha llamado Dios a hacer? ¿Lo estás haciendo?

 

Miércoles 23 de septiembre:

Las exigencias del amor

El amor siempre se manifiesta en acción. Nuestro amor por Cristo nos obliga a hacer algo por la humanidad perdida. Pablo lo declaró claramente cuando dijo a la iglesia de Corinto: “Porque el amor de Cristo nos constriñe” (2 Cor. 5:14). El cristianismo no significa renunciar principalmente a las cosas malas para poder ser salvos. Jesús no “renunció” a las cosas malas en el cielo para poder ser salvo; renunció a cosas buenas para que otros pudieran ser salvos. Jesús no nos invita simplemente a dar nuestro tiempo, talentos y tesoros a su causa; nos invita a dar nuestras vidas.

En una reunión matutina con los discípulos a orillas del Mar de Galilea, Jesús describió brillantemente las exigencias del amor divino.


Lee Juan 21:15 al 19. ¿Qué pregunta le hizo Jesús a Pedro tres veces, y cuál fue la respuesta de Pedro? ¿Por qué Jesús le hizo a Pedro esta pregunta en particular tres veces?

Pedro negó a su Señor tres veces, y Jesús obtuvo una respuesta de amor de los propios labios de Pedro tres veces. En presencia de los discípulos, Jesús estaba reconstruyendo la confianza de Pedro en que había sido perdonado por el amor divino y en que Jesús todavía tenía trabajo para él en su causa.

Lee Juan 21:15 al 19 nuevamente; esta vez, especialmente observando la respuesta de Jesús a la afirmación de Pedro de su amor por Cristo. ¿Qué le dijo Jesús que hiciera en respuesta?

El amor divino es activo, no pasivo. El amor genuino es más que un sentimiento cálido, más que una buena idea. Implica compromiso. El amor nos obliga a actuar. Nos lleva a alcanzar a un mundo perdido de hijos de Dios con una necesidad desesperada. Cuando Jesús le dijo a Pedro: “Apacienta mis corderos”, era tanto una orden como un consuelo reconfortante. El Maestro apeló a una respuesta al amor, y también exhortó a Pedro a que todavía tenía un trabajo que hacer, incluso a pesar de la acción verdaderamente vergonzosa de Pedro cuando Jesús había sido arrestado y Pedro no solo negó conocer a Jesús, sino lo negó con maldiciones también, exactamente como Cristo había dicho que haría.

¿Cuál es el punto? Puede ser que hayas fallado desesperadamente a tu Señor. Es posible que lo hayas negado por tus acciones más de una vez. La buena noticia es que la gracia todavía está disponible, y Dios aún no ha terminado contigo. Todavía hay un lugar en su obra para ti, si estás dispuesto.

Al igual que Pedro, ¿alguna vez has “negado” al Señor? Si es así, ¿qué te dice este relato, no solo de la negación de Pedro, sino de las palabras de Cristo a Pedro aquí?

 

Jueves 24 de septiembre:

El compromiso del amor

Al final de la conversación entre Pedro y Jesús, vemos a dos hombres caminando por la playa. Mientras las olas bañan la orilla, Jesús le habla a Pedro sobre el costo del discipulado. Quiere que Pedro sepa claramente a qué se enfrentará si acepta la invitación de Jesús: “Pastorea mis ovejas”.

Lee Juan 21:18 y 19. ¿Qué le dijo Jesús a Pedro sobre el costo del discipulado? ¿Por qué crees que Jesús le reveló algo tan sorprendente a Pedro en este momento de su vida?

En estas palabras, Cristo predijo el martirio que un día Pedro experimentaría. Sus manos estarían extendidas en una cruz. Con esta revelación, Cristo le ofreció a Pedro una elección. Le ofreció la alegría más grande de la vida: ver almas ganadas para el Reino de Dios. En el día de Pentecostés vería a miles acudir a Cristo. Pedro haría milagros en el nombre de Jesús y lo glorificaría ante muchos miles más. Tendría el gozo eterno de la comunión con Cristo en su misión.

Pero ese privilegio estaría acompañado por un precio. Exigiría un sacrificio, el sacrificio supremo. Se le pidió a Pedro que se comprometiera con los ojos bien abiertos. Pues Pedro ahora sabía que ningún sacrificio era demasiado grande para unirse a Jesús en su misión al mundo.

Lee 1 Juan 3:16 al 18. ¿Cuál es la alternativa de Juan al amor como una mera abstracción vaga? ¿Cómo define Juan el sacrificio supremo del amor?

En la eternidad, nada de lo que hemos hecho parecerá un sacrificio. Nuestra inversión de tiempo y esfuerzo, la inversión de nuestras vidas, parecerá excesivamente recompensada. Qué alegría es convertir el amor en acción, convertir las intenciones en compromiso. Cuando respondemos al amor divino sin retener nada y nos dedicamos al servicio para testificar a otros como embajadores de Cristo, cumplimos el propósito de nuestras vidas y experimentamos la alegría más grande de la vida. Como Jesús dijo tan acertadamente: “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Juan 13:17). La mayor alegría y felicidad duradera de la vida se produce cuando estamos cumpliendo el significado de nuestra existencia al glorificar a Dios por la forma en que vivimos y compartimos su amor y verdad con el mundo

Es difícil comprender la idea de la eternidad, cuando todo lo que conocemos conlleva un tiempo breve. Pero, tan bien como puedas, intenta imaginar la vida eterna, una vida eterna buena, mejor que cualquier cosa que podamos tener aquí, y, por lo tanto, por qué nada aquí, en este corto período de tiempo, valdría la pena retener, y perder así la promesa de la vida eterna que tenemos en Jesús.

 

Viernes 25 de septiembre

Para Estudiar y Meditar:

“Los que tienen a su cargo la responsabilidad de velar por la salud espiritual de la iglesia, debieran inventar medios y recursos a fin de dar a cada miembro de la iglesia la oportunidad de realizar una parte en la obra de Dios. No se ha hecho esto en el pasado con mucha frecuencia. No se han trazado planes definidos para utilizar en el servicio activo los talentos de todos. Hay tan solo pocas personas que comprenden cuánto se ha perdido a causa de esto.

“Los dirigentes de la causa de Dios, como sabios generales, deben trazar planes para llevar a cabo acciones de avanzada a lo largo de toda la línea. En sus planes deben tomar en cuenta especialmente la obra que los laicos pueden llevar a cabo en beneficio de sus amigos y vecinos. La obra de Dios en este mundo no podrá terminarse hasta que los hombres y las mujeres que componen la feligresía de nuestra iglesia se interesen en la obra y unan sus esfuerzos con los de los ministros y dirigentes de la iglesia.

“La salvación de los pecadores requiere trabajo personal decidido. Tenemos que presentarles la palabra de vida sin esperar que ellos vengan a nosotros. ¡Quisiera poder hablar a hombres y mujeres palabras que los despierten a la acción diligente! Los momentos que ahora se nos han concedido son escasos. Nos encontramos en el umbral mismo del mundo eterno. No tenemos tiempo que perder. Cada momento es de oro y demasiado valioso para dedicarlo únicamente a nuestro servicio personal. ¿Quiénes buscarán fervientemente a Dios para obtener de él poder y gracia para ser sus obreros fieles en el campo misionero?

“En toda iglesia hay talentos, los cuales, con el trabajo adecuado, pueden desarrollarse a fin de convertirlos en gran ayuda para la obra. Lo que ahora se necesita para la edificación de nuestras iglesias es la excelente obra de los sabios obreros que puedan discernir y desarrollar talentos en la iglesia, talentos que puedan entrenarse para que el Maestro pueda usarlos” (TI 9:94, 95).

Preguntas para Dialogar:

  1. ¿Cuál es el pensamiento principal de la cita anterior de Elena de White? ¿Qué impacto puede tener en tu testimonio personal y la obra misionera de tu iglesia?
  2. ¿Cómo se manifiesta siempre el amor genuino? ¿Cuáles son las formas falsas de amor que tienen poco que ver con el amor genuino?
  3. En clase, hablen sobre los sacrificios que la gente ha hecho por el Señor, incluida la pérdida de sus vidas. ¿Qué puedes aprender de estas historias?
  4. Piensa en tu respuesta a la pregunta al final de la lección del domingo, sobre lo que has sacrificado por Cristo. ¿Qué, de hecho, has sacrificado? ¿Por qué lo hiciste? ¿Valió la pena? ¿Cómo podrías explicar, a alguien que no es cristiano, lo que hiciste y por qué lo hiciste?

viernes, 11 de septiembre de 2020

Leccion 12. Un mensaje que vale la pena compartir. del 12 al 18 Septiembre


Lección 12: Para el 19 de septiembre de 2020
UN MENSAJE QUE VALE LA 
PENA COMPARTIR
Sábado 12 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Pedro 1:12, 16–21; Apocalipsis 
19:11–18; 14:14–20; Eclesiastés 12:13, 14; Apocalipsis 14:6–12.
PARA MEMORIZAR:
“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno 
para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y 
pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de 
su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las 
fuentes de las aguas” (Apoc. 14:6, 7).
L
a muerte expiatoria de Cristo fue universal; es decir, estaba destinada 
a todas las personas que hayan vivido, independientemente de cuándo 
o dónde. Es una noticia increíblemente buena que Jesús, en su vida, 
muerte y resurrección, haya triunfado sobre los principados y potestades 
del infierno. El evangelio tiene todo que ver con Jesús.
La Biblia se enfoca en las dos venidas de Jesús. Vino una vez para re-
dimirnos y volverá para llevarse a casa lo que ha comprado a un costo ex-
traordinario e infinito. El último libro de la Biblia, Apocalipsis, fue escrito 
especialmente con el fin de preparar al mundo para el regreso de Jesús. Es 
un mensaje urgente para esta generación. En la lección de esta semana, 
estudiaremos la relevancia de Apocalipsis para la sociedad contemporánea, 
del siglo XXI. Juntos descubriremos un nuevo llamado de Jesús a su iglesia 
del tiempo del fin para compartir este mensaje de los últimos días.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Compartir la historia de Jesús”

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2020

“Compartir la historia de Jesús”

Leccion 11 :- Para el 12 de septiembre de 2020

Sábado 5 de septiembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Efe. 2:1–101 Juan 4:7–11Mar. 5:1–20Heb. 10:19–22Gál. 2:201 Cor. 1:30.

Para Memorizar: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1 Juan 5:13).

Como se indicó en una lección anterior, nada argumenta más elocuentemente en favor del poder del evangelio que una vida cambiada. La gente puede discutir con tu teología; puede debatir sobre doctrinas; puede cuestionar tu comprensión de las Escrituras, pero rara vez cuestionará tu testimonio personal de lo que Jesús significa para ti y lo que ha hecho en tu vida.

Testificar es compartir lo que sabemos acerca de Jesús. Es dejar que otros sepan lo que él significa para nosotros y lo que ha hecho por nosotros. Si nuestro testimonio consiste únicamente en tratar de probar que lo que creemos es correcto y que lo que otros creen es incorrecto, nos encontraremos con una fuerte oposición. Si nuestro testimonio sobre Jesús proviene de un corazón que ha sido transformado por su gracia, conquistado por su amor y asombrado por su verdad, los demás quedarán impresionados con la forma en que la verdad que creemos ha impactado nuestras vidas. La verdad presentada en el contexto de una vida cambiada marca la diferencia.

Cuando Cristo es el centro de toda doctrina, y cada enseñanza bíblica refleja su carácter, es mucho más probable que aquellos con quienes compartimos las Escrituras acepten su Palabra.

 

Domingo 6 de septiembre:

“Jesús: la base de nuestro testimonio

Como cristianos, todos tenemos una historia personal que contar, una historia sobre cómo Jesús cambió nuestras vidas y lo que ha hecho por nosotros

Lee Efesios 2:1 al 10. ¿Cómo éramos antes de conocer a Cristo? ¿Qué obtenemos al haber aceptado a Cristo?

A. Antes de conocer a Cristo (Efe. 2:1–3).

B. Después de conocer a Cristo (Efe. 2:4–10).

¡Qué cambio tan asombroso! Antes de conocer a Cristo, estábamos “muertos en delitos y pecados”, “siguiendo la corriente de este mundo”, “haciendo la voluntad de la carne”, y “éramos por naturaleza hijos de ira”. En pocas palabras, antes de conocer a Cristo, deambulábamos sin rumbo por la vida en una condición perdida.

Es posible que hayamos experimentado lo que parecía ser felicidad, pero había una angustia del alma y un propósito incumplido en nuestras vidas. Acudir a Cristo y experimentar su amor estableció toda la diferencia. Ahora en Cristo estamos verdaderamente “vivos”. A través de las “abundantes riquezas de su gracia” y su “rica misericordia” hacia nosotros, hemos recibido el don de la salvación. Nos ha levantado y “nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”. En Cristo, la vida ha adquirido un nuevo significado y tiene un nuevo propósito. Como Juan declara: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:4).

Lee Efesios 2:10. ¿Qué nos dice este texto sobre cuán centrales son las buenas obras para la fe del cristiano? ¿Cómo entendemos esta idea en el contexto de la salvación por fe “sin las obras de la ley” (Rom. 3:28)?

¿Cómo ha cambiado tu vida gracias a Cristo, un cambio que posiblemente podría ayudar a alguien a conocer a Jesús?

 

Lunes 7 de septiembre:

El poder transformador del testimonio personal

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, eran conocidos como los “hijos del trueno” (Mar. 3:17). De hecho, fue Jesús quien les dio su apodo. Una ilustración de la disposición ardiente de Juan tuvo lugar cuando Jesús y sus discípulos viajaban por Samaria. Cuando intentaron encontrar un lugar para alojarse por la noche, se encontraron con la oposición debido al prejuicio de los samaritanos contra los judíos. Se les rehusó incluso el más humilde de los alojamientos.

Santiago y Juan pensaron que tenían la solución al problema. “Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” (Luc. 9:54). Jesús reprendió a los hermanos, y todos salieron del pueblo en silencio. El camino de Jesús es el camino del amor, no la fuerza combativa.

En presencia del amor de Jesús, la impetuosidad y la ira de Juan se transformaron en bondad amorosa y un espíritu amable y compasivo. En la primera Epístola de Juan, la palabra amor aparece casi cuarenta veces; en sus diversas formas, aparece cincuenta veces.

Lee 1 Juan 1:1 al 4; 3:1; 4:7 al 11; y 5:1 al 5. ¿Qué te dicen estos pasajes sobre el testimonio de Juan y los cambios que tuvieron lugar en su vida debido a su interacción con Jesús?

Hay un principio eterno que es una ley del universo. Elena de White declara bien este principio con estas palabras: “El ejercicio de la fuerza es contrario a los principios del gobierno de Dios; él desea solo el servicio de amor; y el amor no puede ser exigido; no puede ser ganado por la fuerza o la autoridad. El amor se despierta únicamente por el amor” (DTG 13).

Cuando estamos comprometidos con Cristo, su amor brillará a través de nosotros hacia los demás. El mayor testimonio del cristianismo es una vida cambiada. Esto no significa que nunca cometeremos errores y que a veces no seremos los conductos de amor y gracia que se supone que debemos ser. Pero sí significa que, idealmente, el amor de Cristo fluirá de nuestras vidas, y seremos una bendición para quienes nos rodean.

¿Cuán bien reflejas el amor de Cristo a los demás? Piensa en las implicaciones de tu respuesta.

 

Martes 8 de septiembre:

Contar la historia de Jesús

¿Quiénes fueron los primeros misioneros que Jesús envió? No estaban entre los discípulos. No estaban entre sus seguidores de mucho tiempo. Los primeros misioneros que Jesús envió fueron hombres locos, endemoniados que unas horas antes habían aterrorizado la región y habían aterrado los corazones de los vecinos de la aldea.

Con un poder demoníaco sobrenatural, uno de estos endemoniados rompía las cadenas que lo ataban, chillaba en tonos horribles y mutilaba su propio cuerpo con piedras afiladas. La agonía en sus voces solo reflejaba una agonía más profunda en sus almas (Mat. 8:2829Mar. 5:1–5).Pero luego se encontraron con Jesús, y sus vidas cambiaron. Nunca volverían a ser los mismos. Jesús expulsó a los demonios atormentadores de sus personas hacia una piara de cerdos, que luego se despeñaron sobre un acantilado hacia el mar (Mat. 8:32–34Mar. 5:1314).

Lee Marcos 5:1 al 17. ¿Qué les pasó a estos hombres y qué encontraron los habitantes del pueblo cuando salieron a ver qué había pasado?

Los endemoniados ahora eran hombres nuevos, transformados por el poder de Cristo. La gente del pueblo los encontró sentados a los pies de Jesús, escuchando cada palabra de la boca del Maestro. Debemos tener en cuenta que el Evangelio de Mateo dice que había dos endemoniados, mientras que el Evangelio de Marcos proyecta la historia en solo uno de los dos. Pero el punto es que Jesús los restauró física, mental, emocional y espiritualmente.

Lee Marcos 5:18 al 20. Obviamente estos endemoniados transformados, estos nuevos conversos, querían quedarse con Jesús, pero ¿qué los envió Cristo a hacer?

“Esos hombres habían tenido el privilegio de oír las enseñanzas de Cristo por unos pocos momentos. Sus oídos no habían recibido un solo sermón de sus labios. No podían instruir a la gente como eran capaces de hacerlo los discípulos que habían estado diariamente con Jesús. Pero llevaban en su persona la evidencia de que Jesús era el Mesías. Podían contar lo que sabían; lo que ellos mismos habían visto, oído y sentido del poder de Cristo. Esto es lo que puede hacer cada uno cuyo corazón ha sido conmovido por la gracia de Dios” (DTG 307). Sus testimonios prepararon Decápolis, diez ciudades a orillas del mar de Galilea, para recibir las enseñanzas de Jesús. Este es el poder del testimonio personal.

 

Miércoles 9 de septiembre:

Testificar con seguridad

Lee 1 Juan 5:11 al 13; Hebreos 10:19 al 22; y 1 Corintios 15:1 y 2. ¿Qué garantía de vida eterna nos dan las Escrituras que nos permite testificar de nuestra salvación en Cristo con certeza?

Si no tenemos la seguridad personal de la salvación en Jesús, no es posible compartirla con otra persona. No podemos compartir lo que no tenemos nosotros mismos. Hay cristianos concienzudos que viven en un estado de incertidumbre perpetua, preguntándose si alguna vez serán lo suficientemente buenos como para ser salvos. Como un sabio y viejo predicador dijo una vez: “Cuando me miro a mí mismo, no veo posibilidad de ser salvo. Cuando miro a Jesús, no veo posibilidad de perderme”. Las palabras del Señor resuenan con certeza a través de los siglos: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más” (Isa. 45:22).

Nuestro Señor quiere que cada uno de nosotros se regocije en la salvación que él ofrece tan libremente. Él anhela que experimentemos lo que significa ser justificado por su gracia y estar libres de la condenación que trae la culpa del pecado. Como dice Pablo en Romanos 5: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (vers. 1). Agrega que podemos tener la seguridad: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom. 8:1). El apóstol Juan confirma que “el que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12).

Si por fe hemos aceptado a Jesús, y él vive en nuestros corazones a través de su Espíritu Santo, el regalo de la vida eterna es nuestro hoy. Esto no quiere decir que, una vez que hayamos experimentado la gracia de Dios y la salvación en Cristo, nunca podamos perderla (2 Ped. 2:18–22Heb. 3:6Apoc. 3:5); siempre tenemos la libre elección de alejarnos de él. Pero una vez que hayamos experimentado su amor y entendido las profundidades de su sacrificio, nunca deberíamos elegir alejarnos de Aquel que nos ama tanto. Día a día buscaremos oportunidades para compartir con otros la gracia que nos dio en Jesús.

¿Tienes seguridad de salvación en Jesús? Si es así, ¿en qué lo basas? ¿Por qué tienes esa seguridad? ¿Dónde se encuentra? Por otro lado, si no estás seguro de tu salvación, ¿por qué no lo estás? ¿Cómo puedes encontrar esa seguridad?

 

Jueves 10 de septiembre:

Algo por lo cual vale la pena testificar

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gál. 2:20).

Ciertamente hay sacrificios cuando aceptamos a Cristo. Hay cosas que nos pide que rindamos. Jesús dejó en claro el compromiso que se necesitaría para seguirlo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Luc. 9:23). La muerte en una cruz es una muerte dolorosa. Cuando entregamos nuestras vidas ante la invitación de Cristo y este “viejo hombre” de pecado es crucificado (ver Rom. 6:6), es doloroso. A veces es doloroso renunciar a los deseos preciados y los hábitos de toda la vida, pero las recompensas superan con creces el dolor.

Los testimonios poderosos que tienen un impacto que cambia la vida de los demás se centran en lo que Cristo ha hecho por nosotros, no en lo que hemos renunciado por él. Se centran en su sacrificio, no en nuestros así llamados “sacrificios”. Porque Cristo nunca nos pide que renunciemos a nada que sea de nuestro mayor interés retener.

Sin embargo, la historia del cristianismo está llena de historias de aquellos que tuvieron que hacer enormes sacrificios por el amor de Cristo. No es que estas personas se estuvieran ganando la salvación, o que sus actos, sin importar cuán desinteresados y sacrificados, les dieran mérito ante Dios. En cambio, en la mayoría de los casos, al darse cuenta de lo que Cristo había hecho por ellos, estos hombres y mujeres estaban dispuestos a poner todo sobre el altar del sacrificio, de acuerdo con el llamado de Dios en su vida.

Lee Juan 1:1210:1014:27 y 1 Corintios 1:30. Nuestro testimonio siempre se basa en lo que Cristo ha hecho por nosotros. Enumera algunos de los dones de su gracia mencionados en los textos anteriores.

A la luz de los textos anteriores, piensa en lo que Cristo ha hecho por ti. Es posible que hayas sido un cristiano dedicado toda tu vida, o posiblemente hayas experimentado una conversión más dramática. Medita en lo bueno que Jesús ha sido contigo y el propósito, la paz y la felicidad que te ha dado. Piensa en las veces que te ha dado la fuerza para superar las experiencias difíciles de tu vida.

¿Qué tipo de sacrificios has sido llamado a hacer por el bien de Cristo? ¿Qué has aprendido de tus experiencias que podría ser una bendición para los demás?

 

Viernes 11 de septiembre

Para Estudiar y Meditar:

“La muchedumbre maravillada que se apretujaba en derredor de Cristo no se percató del incremento de poder vital. Pero cuando la mujer enferma extendió la mano para tocarlo, creyendo que sería sanada, sintió la virtud sanadora. Así es también en las cosas espirituales. El hablar de religión de una manera casual, el orar sin hambre del alma ni fe viviente, no vale nada. Una fe nominal en Cristo, que lo acepta meramente como Salvador del mundo, jamás puede traer sanidad al alma. La fe que es para salvación no es un mero asentimiento intelectual a la verdad. […] No es suficiente creer acerca de Cristo; debemos creer en él. La única fe que nos beneficiará es la que lo acepta como Salvador personal; la que se apropia de sus méritos para uno mismo. […]

“Nuestra confesión de su fidelidad es el agente escogido por el Cielo para revelar a Cristo al mundo. Debemos reconocer su gracia como fue dada a conocer por los santos de antaño; pero lo que será más eficaz es el testimonio de nuestra propia experiencia. Somos testigos de Dios mientras revelamos en nosotros mismos la obra de un poder divino. Cada persona tiene una vida distinta de todas las demás, y una experiencia que difiere esencialmente de la suya. Dios desea que nuestra alabanza ascienda a él marcada por nuestra propia individualidad. Esos preciosos reconocimientos para alabanza de la gloria de su gracia, cuando están respaldadas por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible que obra para la salvación de las almas” (DTG 312, 313).

Preguntas para Dialogar:

  1. ¿Cuáles son los elementos de un testimonio convincente? Lee el testimonio de Pablo ante Agripa en Hechos 26:1 al 23. ¿Cuál fue el fundamento de su testimonio?
  2. ¿Por qué crees que nuestro testimonio personal sobre lo que Cristo ha hecho por nosotros es tan poderoso? Explica tu respuesta a la pregunta: Ok, eso es lo que le sucedió, pero ¿qué pasa si no tengo ese tipo de experiencia? ¿Por qué tu experiencia debería ser capaz de enseñarme algo acerca de por qué debería seguir a Jesús?
  3. ¿Cuáles son algunas de las cosas que te gustaría evitar al dar tu testimonio a un no creyente?
  4. Reflexiona sobre la pregunta sobre la seguridad de la salvación. ¿Por qué es esto una parte tan importante de la experiencia cristiana? ¿Cómo podemos estar seguros de nuestra propia salvación y, al mismo tiempo, no ser presuntuosos?

PROGRAMACIÓN IGLESIA ADVENTISTA

 Para ver los cultos de la iglesia adventista la Agustina 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

CÓMO ESTÁ ORGANIZADA LA IGLESIA


Los adventistas del séptimo día se organizan a través de cuatro niveles, desde cada miembro individual hasta la organización global:


La Iglesia local es un cuerpo organizado conformado por los miembros individuales;

La Asociación/Misión local es un cuerpo organizado y conformado por las iglesias de un estado, provincia o territorio;

La Unión es la conformación de las asociaciones/misiones de los campos dentro de un territorio más amplio. Por ejemplo: Unión Sur-Brasileña, comprende los estados de la región Sur de Brasil;

La Asociación General es la unidad que incluye a toda la organización, y está conformada por todas las divisiones de todo el mundo. Las Divisiones son secciones de la Asociación General, con responsabilidad administrativa atribuida para determinadas áreas geográficas.

En el caso de América del Sur, ocho países (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay ) son parte de la División Sudamericana, con sede en Brasilia. Los otros países de Centro América (Colombia, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa y Surinam) forman parte de la División Interamericana.


#iglesiaadventista #Cristianos #adventista

#divisioninteramericana #septimodia juventudadventista #republicadominicana

martes, 22 de enero de 2019

Devocional para Adultos 22 de Enero del 2019

Devocional para Adultos 
22 de Enero del 2019

Milagro en la prisión

"Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:36).

Participando del proyecto Misión Caleb, los jóvenes desarrollaron su vocación misionera y sirvieron a la comunidad, establecieron nuevas iglesias, dieron estudios bíblicos y llevaron personas al bautismo. Cada año, los milagros y las historias emocionantes se repiten. Los participantes dejan su marca, pero también son transformados en ese gran movimiento misionero.

El desafío de cada "Caleb", como se los llama, es usar su pasión y su creatividad, típicas de los jóvenes, para quebrar barreras y llevar el mensaje a lugares desafiantes. Y nunca decepcionan.

En Luzilandia, una ciudad en el Estado brasileño de Piauí, un grupo de jóvenes de Misión Caleb aceptó el desafío de llevar esperanza a la pequeña ciudad de Matías Olimpio, de poco más de diez mil habitantes. Ellos no tenían ni idea de los milagros que Dios estaba preparando. El auditorio alquilado para la campaña de evangelismo quedaba en los fondos de la comisaría. Sin que ellos lo supieran, todas las noches, aproximadamente veinte presos acompañaban el mensaje desde adentro de las celdas; hasta que uno de los misioneros decidió visitar la comisaría y descubrió lo que estaba sucediendo. Los presos no solamente escuchaban el mensaje, sino también atendían a los llamamientos desde donde estaban.

El equipo de jóvenes comenzó a visitar todos los días la cárcel y a prestar apoyo personal a los detenidos. Durante la predicación de la noche, mencionaban los nombres de los encarcelados, quienes del otro lado del muro respondían "Amén". Como resultado, tres detenidos fueron bautizados.

En el momento del bautismo, el pastor Marcos Elías, quien dirigía la ceremonia, advirtió que uno de los policías se emocionaba con cada palabra que escuchaba. Después de la reunión, el pastor buscó más información, y descubrió que era el comisario Sampaio, jefe de la policía de la ciudad. 

Sampaio también escuchó los mensajes evangelizadores desde su oficina. Una de las noches pasó por delante del auditorio, observó lo que estaba ocurriendo, pero no entró. Al día siguiente, fue tocado por la predicación y comenzó a participar de las reuniones. Cada noche, emocionado, atendía al llamado, y al terminar el programa fue bautizado.

Además de él, 43 personas más fueron bautizadas.

Dios continúa sorprendiendo todavía hoy. Para toda osadía misionera, Dios concederá milagros más sorprendentes. Experimenta eso en tu vida.
Helen Feliz
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